martes, 6 de enero de 2026

Escudriñemos todo lo que puede entrar a nuestra vida con la luz de Dios




© 2026 Cira Arroyo Fuentes. Todos los derechos reservados.

Escrito originalmente el 06/01/2026 a las 9:43 a.m.

     En el pasado, cuando no existía la tecnología, la única manera de conocer a alguien era a través de los recursos presenciales. Hoy, en este tiempo de tantas facilidades, debemos aprender a usar también todas las herramientas y recursos virtuales a nuestro alcance para conocer profundamente, bajo la Luz de Dios, a esa persona que quiere entrar en nuestra vida. Nuestro objetivo principal es conocerla de verdad para no ser engañados; por ello, debemos acudir a todo lo que podamos, tanto en el campo virtual como en el presencial.
Hoy existen muchas formas de hacerlo: mediante videos para ver su físico y saber si realmente nos atrae, llamadas telefónicas para escuchar su voz y la comunicación escrita para entender su pensamiento. Incluso virtualmente, es posible conocer su entorno: que nos enseñe su casa, su familia y sus amistades. Todo esto nos ayuda a tener claridad. Sin embargo, si esa persona se comporta de forma resbaladiza, queriendo escapar constantemente de las pruebas o del proceso de conocerse, hay mucho que cuestionar. Si alguien omite pasos, evita integrarnos en su vida real y busca mantener una relación "aparte" o escondida, esa relación está mal. Quien actúa así no es sincero de corazón y oculta la esencia de lo que realmente es.
La Semilla Legítima y el Filtro de la Palabra
Vivir libremente a la manera de Dios, manteniendo la esencia de lo que somos independientemente de lo que veamos a nuestro alrededor, es lo que nos hace ser legítimos. Todo lo demás sobra, porque no nace de nosotros, sino que se nos siembra. De nosotros depende qué dejamos que eche raíces y qué permitimos que entre por un oído y salga por el otro. Debemos velar porque la semilla sembrada en nosotros sea la de Dios. Por ello, aprendamos a discernir todo lo que experimentamos en el exterior: ¿qué es de Dios y qué no lo es?
La respuesta está en llevar cada vivencia, interna o externa, a la luz de su Palabra escrita. Ella es como una espada de doble filo que corta y pule todo aquello que no proviene de Él. Al pasar nuestras vivencias mixtas (virtuales y presenciales) por el fuego de Su voluntad, permitimos que Dios queme lo que no nos nutre ni nos edifica, dejando en nuestra vida sólo un resumen de aquello que es bueno y agradable a Su propósito.
La Balanza de Dios y el Peligro de la Rebeldía
Debemos poner cada situación en la balanza de Dios. Si lo que vivimos se inclina hacia Su voluntad y nos procura bienestar, paz y bendición, lo aceptamos. Pero si no es así, hay que desecharlo. Si nos empeñamos testaruda y rebeldemente en experimentar algo que no pasó por el "colador" de Dios, sufriremos daños graves. Esto aplica a todo: personas, compras, regalos, viajes o servicios. Si algo tiene una mala procedencia, tarde o temprano nos dejará comprometidos y afectados.
No podemos permitirnos estar ciegos espiritualmente. Todo lo que cruza nuestra aura nos afecta, y vivir sin discernimiento provoca retrocesos que nos hacen perder un tiempo valioso de crecimiento. Debemos pedirle a Dios que nos ayude a distinguir si lo que viene es un yugo igual o algo completamente mundano.
Sabiduría en el Amor: Metas y Tiempos
En el campo amoroso, es fundamental que ambas personas declaren sus metas y las expongan con claridad para saber si están de acuerdo. Si dos no caminan en la misma dirección con la ayuda de Dios, nada funcionará. Los "focos rojos" deben verse con Dios desde el principio para no perder el tiempo. Debemos dialogar antes de actuar y jamás movernos por presión.
Démonos tiempo para todo, especialmente para conocernos bien antes de entrar en una relación permanente. No queramos conocer a la persona cuando ya todo está consumado. Busquemos conocerla antes y no hagamos nada de lo que después nos tengamos que arrepentir o que nos deje consecuencias graves que afecten el resto de nuestra vida. Analicemos la relación con tiempo y con la ayuda de Dios; porque si permitimos que la pasión sea lo primero que nos administre y dejamos el análisis para después, cuando ya hemos consumado todo, ya es tarde.
Conclusión:
La integridad espiritual de una persona la podemos conocer o descubrir con Dios porque quien nada debe, nada teme; y quien camina en la verdad, no tiene problema en dejarse conocer bajo la luz de Dios.
Que una persona omita o se salte con la estrategia del disimulo pasos para que otra persona le conozca, es, en realidad, una señal de alerta (un "foco rojo"). En este 2026, donde la tecnología nos permite estar tan cerca, ocultarse o "escabullirse" de los procesos naturales de transparencia es una decisión consciente.
Si alguien bloquea el acceso a su mundo real, a su familia o a su entorno, está creando una barrera que impide que la otra persona le conozca de verdad para saber si es su yugo igual. El discernimiento que pueda tener la otra persona no es solo una corazonada, es observar con Dios los frutos y la disposición que una persona tiene.
Una persona sincera permite que el proceso de conocerse fluya; una persona que oculta algo, corta el flujo de información que comparte o da a conocer para controlar la imagen que proyecta, o sea, actúa de forma contraria a la que debe tenerse en una relación o proceso de conocerse dos personas en donde la total sinceridad y transparencia integral de parte de ambas para tomar la decisión de llevar toda una vida juntas es crucial.
Resumido de una manera simple: antes el escrutinio era físico; hoy, el discernimiento debe ser integral. Si Dios nos permite tener estas herramientas tecnológicas, es para usarlas como aliadas de la verdad, no para que sean una cortina de humo.
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