domingo, 4 de enero de 2026

La máscara de la inseguridad e inferioridad es el extenuado orgullo actuado que mata


El orgulloso o ensimismado sufre, se estresa, se cansa y pierde la paz por andar siempre luchando por ser perfecto y hacer innovaciones perfectas para brillar o sobresalir de entre los demás.

Qué afán de querer sobresalir por encima de los demás tienen algunas personas o países en el mundo.

Todas las personas y los países son importantes, todos tienen descubrimientos importantes  y todos tienen aportes importantes.

Todos los idiomas son importantes, todo el folclor y las costumbres de cada uno son diferentes.

Aprendamos a ser y hacer en libertad, con humildad, originalidad y espontaneidad.

No busquemos con afán el sobresalir por encima de los demás porque eso se nota y menos llenarnos la boca resaltando que nosotros inventamos o descubrimos esto o aquello y mucho menos estar comparándonos con los demás o estar comparando a los otros con nosotros.

Cuál es el competitivo afán de sobresalir y mantenerse en un estado agotador de superioridad o rajonada, parándose y levantando la cabeza como un cuerpo espín siempre.

La persona o país que vive en esa posición en lugar de demostrar superioridad y seguridad logra denostrar lo contrario, inferioridad e inseguridad porque en la vida hay que sembrar, ser, hacer y dejar que la semilla de  lo que somos o hacemos germine, crezca y de frutos en abundancia para que sean cosechados y usados para el bien de todos porque así es como estos hablarán por nosotros mismos sin la necesidad de que una boca humana se jacte.

Recordemos que lo que lo que hacemos bien, con propósito para Dios, los demás y nosotros brillará por sí solo y que somos las manos de Dios quién es el creador e innovador por excelencia.

Si Dios no raja por qué vamos a rajar nosotros.

Seamos humildes como Dios y que sean las obras que Dios pone en nuestras manos las que hablen por nosotros; pero no hagamos el ridículo de andar levantando la voz a los cuatro vientos  para rajar y sobresalir y demostrar de alguna manera que nuestro brillo es mayor que el de los demás cada vez qué hacemos algo porque ese es un gran error que en lugar de realzarnos causa el efecto contrario.

Guardemos sigilo y no andemos anunciando todo lo que hacemos o las obras de nuestro servicio a los cuatro vientos porque recordemos que en La Biblia Dios nos dice muy claro que quien quiera ser mayor sea servidor.

En Lucas 14:11 (RV1960) dice: "Porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humillarte, será enaltecido"

Que nunca se nos olvide que lo que debemos buscar es la aprobación y exaltación de Dios y no la del mundo.










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