martes, 13 de octubre de 2026


Autora: Cira Arroyo Fuentes| © 2026, Costa Rica
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¡Que Dios multiplique tu generosidad!
Es de suma importancia que las personas lean mis escritos y los mediten profundamente, porque cada palabra primero me ha servido para liberarme y sanarme a mí misma, y así poder ayudar a los demás. Anoche no podía llorar, me sentía lo más extraña antes de acostarme y le pedí perdón y paz al Señor diciendo en oración íntima:
 “En paz me acostaré, y asimismo dormiré; porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado” (Salmo 4:8). 
Y hoy, escribiendo en silencio, el Espíritu Santo me ha ido sanando y liberando; mis lágrimas van saliendo de forma natural y el Señor va limpiando mi cuerpo, sacando toda la tensión y la energía negativa.
Este secreto de la oración íntima en absoluto silencio y sin pronunciar palabras al aire tienen que saberlo todos, porque Dios cuando hace una obra en mí no es para tenerla oculta. 
Para conservar esta paz, es indispensable mantener el orden en el hogar, alejarse por completo de personas negativas o conflictivas, de las drogas, el alcohol y toda sustancia dañina que altere nuestro cuerpo físico y espiritual, y recordar que lo más importante es tener una obediencia y respeto sublime a Dios por encima de todo. ¡Que la santa paz del Señor guarde sus mentes y sus corazones!»
© 2026 Cira Arroyo Fuentes. Todos los derechos reservados. Registrado el Martes, 13 de octubre de 2026 a las 09:18 a. m. (Hora de Costa Rica).

Mensaje:

Conclusión: El propósito divino detrás de nuestros procesos
A veces nos preguntamos por qué nos pasan ciertas cosas y por qué tenemos que atravesar caminos tan difíciles. Dios es el único que conoce la urgencia de consejo que tiene este mundo actual en el que estamos viviendo, y por eso Él sabe exactamente por qué permite cada proceso en nuestras vidas. Muchas veces nos hace pasar por experiencias vivas y fuertes para que encontremos únicamente en Él la sanación y la liberación de todas las asechanzas del enemigo. Es un proceso duro, pero necesario para que reaccionemos y le sirvamos al Señor como tiene que ser. Cuando Dios hace algo por nosotros y nos sana, no es para que lo tengamos oculto; es para que, basados en nuestra propia experiencia, podamos dar consejos, guiar a otros a su liberación y ser un faro de luz para quienes hoy están sufriendo en la oscuridad.

lunes, 12 de octubre de 2026

La trampa de la normalización: Cuando el peligro se disfraza de fiesta


Autora: Cira Arroyo Fuentes | © 2026, Costa Rica

Registro: 10 de octubre de 2026

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¡Que Dios multiplique tu generosidad!

El mapa de la infiltración y las reglas de oro para proteger tu hogar

Este diagrama visual expone con total claridad la arquitectura del peligro cuando el descontrol, el licor y las drogas entran a una propiedad. No es una ficción; casos reales demuestran cómo, mientras las fiestas están en su máximo apogeo abajo o en la sala, personas con las peores intenciones aprovechan el ruido para infiltrarse en las habitaciones. Hay que recordar que el peligro no tiene un solo rostro ni viene siempre de afuera: la perversión puede venir tanto de hombres como de mujeres, e incluso de la propia familia o conocidos cercanos, porque «caras vemos, corazones no conocemos». Cualquier agresor aprovecha el descuido y la excesiva confianza de los adultos para cometer abusos en niños de cualquier edad —ya sean bebés, menores o jovencitos más grandes— que duermen confiados en sus camas. Como dice el refrán: «¿para qué dijo la lora?», el lamento posterior no borra una tragedia que se pudo evitar desde el principio.
  • La estrategia de la distracción en pasillos y zonas ocultas: Los sinvergüenzas buscan específicamente pasillos oscuros, baños o rincones cerrados donde nadie los vea para ocultarse y acechar. Usan excusas simples como «¿me presta el baño?» para desviarse disimuladamente por los pasillos hacia los dormitorios en casas de una sola planta o subir las escaleras en las casas altas. Mientras los padres y hermanos mayores están distraídos atendiendo a las visitas, cocinando o bajo los efectos del alcohol, se genera el punto ciego perfecto. El agresor se escapa en silencio de la reunión para ir a espiar, acosar o abusar de los menores de la casa que están desamparados.
  • La trampa de la prisa y el acecho exterior: En el punto más candente de la noche, los "fantasmas" de la acera (vendedores de drogas en motos o carros) llegan a la puerta llamados en secreto por algún asistente. Presionan a los jóvenes para que consuman rápido y no detecten sabores extraños en sus bebidas. El hábito de probar todo al "ritmo de la tortuga" (lento y poco a poco) y orar antes de ingerir algo son escudos físicos y espirituales indispensables para detectar químicos amargos o metálicos a tiempo.
  • Falsas amistades y logística de escape: Los testimonios demuestran que una supuesta amistad influenciada por el ambiente es capaz de meter al peligro dentro del carro, dejarte botado en la calle o intentar llevarte a ciegas con la mentira de una "sorpresa" de película. Mantén siempre tu logística independiente, fondos económicos reservados para un transporte seguro y los números de emergencia de la policía a mano.
  • Soberanía absoluta del hogar: La única seguridad real es no desarmar la guardia. La casa es un nido privado y nadie tiene por qué estar entrando con ligereza. Para erradicar los vicios de nuestra familia, debemos cerrarle las puertas de la casa y de nuestros negocios al licor, las drogas, el tabaco y la comida chatarra, rechazando lucrar con la perdición ajena por simple ambición al dinero. En los tiempos actuales, es mejor evitar organizar fiestas masivas en casa porque es allí donde se cuela el diablo. Mantengamos la mente sobria, los ojos bien abiertos y los hogares limpios para repeler todo acto corrupto en el nombre de Jesús.

 Resumen Ejecutivo: Las reglas de oro para blindar tu hogar contra el peligro

La seguridad y la santidad de las familias se están perdiendo por la ligereza con la que se permite la entrada del alcohol, el tabaco, las drogas y la comida chatarra en el entorno de los jóvenes. Las adicciones y las conductas destructivas jamás comienzan en el fondo del abismo; se desarrollan paso a paso mediante la normalización de sustancias desinhibidoras que adormecen la conciencia y transforman la personalidad. El verdadero peligro no siempre tiene un rostro desconocido en la calle: la perversión y el acecho se ocultan muchas veces en pasillos oscuros o detrás de excusas simples dentro de los propios hogares, proviniendo tanto de extraños como de falsas amistades o conocidos cercanos, porque «caras vemos, corazones no conocemos».
Para evitar tragedias, es fundamental aplicar reglas claras de protección física y moral:
  • Soberanía en casa: El hogar debe ser un santuario inviolable donde se prohíban sustancias nocivas en cualquier reunión familiar o actividad, evitando lucrar con vicios que generan vacío y maldición.
  • Logística independiente: No dependas de transportes ajenos ni viajes a ciegas; lleva siempre fondos de emergencia para moverte con seguridad y contactos de auxilio.
  • Precaución y oración: Orar antes de comer ayuda al discernimiento, y comer despacio permite detectar sabores extraños, desconfiando de cualquier presión para consumir con prisa.
Mantener la sobriedad y la vigilancia es el camino para repeler la corrupción bajo el amparo divino.

La trampa de la normalización: Cuando el peligro se disfraza de fiesta
Hoy en día, las celebraciones familiares, las serenatas de bodas y las fiestas de graduación de los colegios parecen haber perdido su esencia protectora. Lo que antes era una reunión sana, hoy se traslada con ligereza a bares y entornos donde el alcohol y, lamentablemente, las drogas, forman parte del paisaje. 
A escasos metros de nuestras casas somos testigos de cómo voces casi infantiles corean letras que promueven excesos, en entornos completamente contaminados para su edad.
Muchos padres exponen a sus hijos a estos ambientes pensando que "no pasa nada". 
Se equivocan profundamente. Cuando la fiesta está en su punto más alto, aparecen los verdaderos "fantasmas" de la noche: vendedores de drogas en motos o carros que ni siquiera fueron invitados, pero que son llamados en secreto por alguien de adentro para hacer negocio con la juventud. La misma gente les reúne la clientela.
La sociedad necesita despertar y aprender a distinguir quién es un verdadero amigo. Si alguien te ofrece un trago, un cigarro o una sustancia, esa persona no es tu amigo, sin importar el vínculo que tenga contigo. Hay que tener la valentía de decir "no", aunque te llamen tonto, aburrido o ignorante. El mundo te dice que consumas "para tomar valor", pero el verdadero valor no se encuentra en una dosis que destruye tu conciencia; se encuentra únicamente buscando a Cristo. Quienes abren los ojos y denuncian esto, como en su momento lo hizo con valentía Frank Suárez en el campo de la salud abriendo una brecha que hoy siguen muchos médicos, entienden que decir la verdad tiene un costo, pero es un deber ineludible. El alcohol y las drogas operan como verdaderos espíritus de opresión que alteran la personalidad, desinhiben la conciencia y llevan a las personas a cometer atrocidades que en su sano juicio jamás harían.

El peligro de las falsas amistades: Un testimonio real

Para entender la gravedad de esto, basta escuchar el relato de una mujer que me confió su testimonio de supervivencia. A sus 31 años, tras haber pasado por una separación, asistió con una conocida a una discoteca en un hotel de Miami. Aunque desde el inicio sintió una profunda desconfianza e incomodidad al tener que sentarse en la barra porque no había mesas disponibles, decidió quedarse debido al cansancio. Mientras estaban allí, el bartender puso una sustancia extraña en su piña colada. Dios la libró gracias a su inquebrantable fe y al hábito de orar siempre antes de consumir cualquier cosa, sumado a una costumbre muy prudente: ella siempre probaba el primer sorbo de forma muy breve con la pajilla.
Al notar un sabor químico extraño, dejó el vaso de inmediato. Aunque ese único sorbo la hizo sentirse mal y desorientada, logró mantener la calma y, para no alertar al personal, sacó a su acompañante del lugar con el pretexto de ir al baño. El peligro no terminó ahí, revelando la peor cara de las falsas amistades. Al moverse a otro local, la acompañante —completamente obnubilada por el ambiente— comenzó a intimar con un desconocido y pretendía que se fueran con él. La víctima tuvo que plantarse con firmeza y amenazar con llamar a la policía para que la escoltara a su casa si no la llevaba de vuelta. Bajo presión, la supuesta amiga aceptó regresarla, pero con una alarmante sorpresa: subió al vehículo al hombre que acababa de conocer. Aunque la mujer logró llegar sana y salva a su hogar y nunca más volvió a salir con ella, la lección es contundente: una falsa amiga es capaz de dejarte botada o meter al mismo peligro dentro del carro.

La cadena de la desinhibición: Cómo un vicio abre la puerta al siguiente

Hay que entender que en el mundo de las adicciones todo actúa en cadena; así como el cigarro se asocia con el café, el alcohol y las drogas son los "compañeritos" inseparables de la degradación moral y física. El peligro supremo de consumir sustancias desinhibidoras es que transforman por completo la mente de las personas, abriéndoles la puerta, paso a paso, a lo corrupto y a lo destructivo. Aunque existen excepciones, la realidad es que la gran mayoría de la juventud que termina llenando su cuerpo de tatuajes y piercings desmedidos lo hace bajo los efectos del licor y las drogas, o motivados por individuos que pertenecen a esos mundos oscuros. Al perder el juicio y el temor a Dios por un trago o una dosis, el enemigo toma el control y los empuja a marcar sus cuerpos y a cometer atrocidades de las que luego no hay marcha atrás. Nadie cae en el abismo de golpe; se cae abriendo una puerta a la vez.

Guía práctica de preparación: Cómo evitar ser víctima

Andar desprovisto de un plan de emergencia es una de las mayores debilidades que aprovechan los malintencionados. Para evitar caer en estas trampas, es indispensable seguir estas reglas estrictas de supervivencia urbana:
  • Logística independiente (Nunca te fíes del carro ajeno): Montarse en el vehículo de amistades sin tener un plan de escape es un peligro gigantesco. Corres el riesgo de que esa amistad se vaya con un extraño, cambie el rumbo hacia un lugar desconocido o te deje botado en la calle. Ten siempre previsto cómo vas a regresar por tus propios medios.
  • Rechaza las "sorpresas" de película: Cuidado con los engaños de la ficción. En la vida real, jamás permitas que te venden los ojos o te trasladen a ciegas bajo la promesa de llevarte a un lugar "sorpresa". En los tiempos actuales no se puede confiar así; hay que mantener la vista bien abierta para saber exactamente dónde estás parado y controlar tu rumbo.
  • Fondo de emergencia económico: Jamás salgas de casa sin dinero suficiente en efectivo y en tarjeta, calculado exclusivamente para costear un transporte seguro de regreso (como un taxi certificado o transporte de aplicación) en caso de una urgencia.
  • Preparación tecnológica y telefónica: Mantén tu teléfono con la batería al máximo. Ten guardados en marcación rápida los números de la policía local y de contactos familiares de absoluta confianza que puedan acudir en tu auxilio a cualquier hora. Si te ves en una crisis extrema, no dudes en acudir a las autoridades y pedir a Dios que el oficial que te atienda sea honrado y decente.
  • El escudo del comer despacio y la oración: Antes de ingerir cualquier alimento o bebida, la oración es la llave espiritual que activa el discernimiento. Luego, acostumbra a comer al "ritmo de la tortuga"; masticar y beber de forma lenta y pausada te permite sentir el efecto y el sabor de lo que ingieres poquito a poco. Nunca consumas nada "de un solo bombazo", ya que la prisa anula tus sentidos y te consume la droga.

Cómo identificar a personas que planean hacer daño

Los lobos modernos se visten con piel de oveja; por ello, aprender a detectar sus conductas te permitirá apartarte a tiempo:
  • La trampa de la prisa (Insistencia para que consumas rápido): ¡Cuidado! Si alguien insiste de forma sospechosa en que te tomes un trago de un solo golpe, que te apresures a beber o que comas rápido, enciende todas tus alarmas. Quienes planean hacer daño te apresuran para que tu cuerpo absorba la sustancia de golpe y no tengas tiempo de notar el sabor extraño ni de reaccionar. El respeto a tu propio ritmo es innegociable.
  • El "amigo" oportunista de última hora: Presta atención a quienes se muestran excesivamente amables, aduladores o buscan ganarse tu confianza de forma acelerada en un entorno de fiesta, intentando concienzudamente apartarte de tu grupo.
  • Cambios extraños de conducta en tu entorno: Si notas que la persona con la que fuiste empieza a actuar de forma cómplice con extraños, te oculta información de a dónde van o ignora tu estado de bienestar para priorizar sus propios intereses, estás ante una falsa amistad. Aléjate de inmediato.

El lamento tardío: Cuando el enemigo se cuela en la fiesta

Los casos reales que se denuncian continuamente en las redes sociales son alertas desgarradoras que no podemos ignorar. Historias donde las celebraciones están en su máximo apogeo mientras, en las habitaciones de la planta alta o al final del pasillo, un depredador aprovecha el ruido para infiltrarse. Cuando los padres finalmente se dan cuenta, el descalabro es total, pero como dice el refrán: «¿para qué dijo la lora?», cuando el acto corrupto ya ha dejado una herida imborrable.
Para que la maldad no irrumpa en la vida de los más inocentes, la solución no es lamentarse después, sino cerrarle la puerta al peligro desde el principio. El hogar debe ser un santuario. En la casa de uno es mejor no permitir licor, drogas ni cochinadas, e incluso, es preferible evitar hacer ese tipo de fiestas masivas donde cualquiera puede traer a un conocido. En el descuido del festejo, entre la música y los tragos, es exactamente donde se cuela el diablo usando a sus servidores. Cuidar a los hijos exige la valentía de mantener la casa limpia, los ojos bien abiertos y la mente sobria, entendiendo que el hogar no es un salón de eventos para el descontrol, sino el refugio sagrado que Dios nos confió para proteger a nuestra familia.

Conclusión: Un llamado a la soberanía espiritual y del hogar

La prevención real comienza en el núcleo de nuestras propias vidas. Si queremos proteger a nuestras familias del flagelo del alcohol y las drogas, debemos cerrarles firmemente las puertas de nuestros hogares y negocios. Si organizamos una fiesta familiar o un cumpleaños, en nuestra casa no puede haber licor, cigarros, drogas ni comida chatarra que destruya la salud; la santidad empieza por el propio techo. Asimismo, las juntas directivas de las escuelas y colegios deben prohibir tajantemente estas cochinadas en sus actividades y graduaciones.
Este compromiso moral se extiende a los negocios que creamos. Ya sea una pulpería, un supermercado o una verdulería, jamás debemos vender licor, tabaco ni sustancias nocivas por simple ambición al dinero. Muchos aceptan comerciar con vicios porque "les deja más plata", pero las riquezas obtenidas a costa de la perdición ajena solo traen maldición y vacío. De igual manera, debemos evitar frecuentar bares-restaurantes donde la tentación del alcohol está a la vista de los hijos; para eso existen soditas sanas y familiares libres de esos ambientes. No nos quejemos después de tener familiares adictos si permitimos que la tentación conviva en nuestros comercios o mesas.
Hoy vemos a tantas personas destruyendo sus vidas, trabajando con negligencia y perdiendo sus empleos bajo el efecto de estas sustancias que los despojan de su dignidad. El enemigo pone malos pensamientos en la mente para empujar a los seres humanos hacia actos corruptos, pero el deber de cada uno es identificarlos a tiempo y rechazarlos con firmeza en el nombre de Jesús. Debemos acordarnos del Dios grande que nos protege siempre, no solamente cuando nos vemos acorralados por desastres naturales. La verdadera fe se demuestra manteniendo nuestro cuerpo y nuestro entorno limpios, entendiendo que el cuidado de hoy es la única garantía de salvación para el mañana.

El Origen de las Palabras y Fundamento Espiritual

  • Alcohol y "Spirits" (Espíritus): La palabra alcohol proviene del árabe al-kuḥl (esencia purificada). Los alquimistas llamaron así al destilado potente del vino. En muchos idiomas se les llama spirits (espíritus) porque creían que el vapor destilado era el alma invisible de la sustancia. Consumirlo es meter una fuerza ajena que toma el control de la mente.
  • Farmacia y Fármaco: Provienen del griego antiguo pharmakeia, que en los tiempos bíblicos significaba "hechicería", "brujería" o la "administración de drogas y pociones mágicas" usadas por hechiceros para alterar la conciencia de las personas y manipularlas.

Bibliografía y Fundamentos Bíblicos

  • Efesios 5:18 — "No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu."
  • Proverbios 20:1 — "El vino es escarnecedor, la sidra alborotadora, y cualquiera que por ellos yerra no es sabio."
  • 1 Pedro 5:8 — "Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar."
  • 1 Corintios 15:33 — "No erréis: las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres."
  • Gálatas 5:20-21 — "Idolatría, hechicerías (pharmakeia / uso de drogas), enemistades... borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas... los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios."




domingo, 11 de octubre de 2026

La trampa de la normalización: Cuando el peligro se disfraza de fiesta


Por: Cira Arroyo Fuentes
Fecha de registro: 11 de octubre de 2026.
© Todos los derechos reservados.
Hoy en día, las celebraciones familiares, sean los cumpleaños, las serenatas de bodas y las fiestas de graduación en casas o en los colegios parecen haber perdido su esencia protectora.
 Lo que antes era una reunión sana, hoy se traslada con ligereza a bares restaurantes, bares y entornos donde el alcohol y, lamentablemente, las drogas, forman parte del paisaje. 
A escasos metros de nuestras casas somos testigos de cómo voces casi infantiles corean letras de canciones vulgares que promueven excesos de sustancias y sexo. 
Muchos padres exponen a sus hijos a estos ambientes pensando que "no pasa nada". Se equivocan profundamente. Cuando la fiesta está en su punto más alto, aparecen los verdaderos "fantasmas" de la noche: vendedores de drogas en motos o carros que ni siquiera fueron invitados, pero que son llamados en secreto por alguien de adentro (algún invitado) para hacer negocio con la juventud. La misma gente les reúne la clientela.
La sociedad necesita despertar y aprender a distinguir quién es un verdadero amigo. Si alguien te ofrece un trago, un cigarro o una sustancia, esa persona no es tu amigo, sin importar el vínculo que tenga contigo. Hay que tener la valentía de decir "no", aunque te llamen tonto, aburrido, ignorante, pasado de moda, etc. 
El mundo te dice que consumas "para tomar valor", pero el verdadero valor no se encuentra en una dosis de alcohll o drogas que destruye tu conciencia; se encuentra únicamente buscando a Cristo. 
Quienes abren los ojos y denuncian esto, como en su momento lo hizo con valentía Frank Suárez en el campo de la salud abriendo una brecha que hoy siguen muchos médicos, entienden que decir la verdad tiene un costo, pero es un deber ineludible. 
El alcohol y las drogas en poca, mediana o mucha cantidad operan como verdaderos espíritus de opresión que alteran la personalidad, desinhiben la conciencia y llevan a las personas a cometer atrocidades que en su sano juicio jamás harían, por eso hay que ser tajante y decir un NO ROTUNDO a cualquier bebida que contenga llcor y no dejarla entrar ni a nuestra casa ni a nuestras celebraciones, ni entrar a lugares en donde las vendan o las regalen en casas,xeventos o fiestas callejeras.

El peligro de las falsas amistades: Un testimonio real

Para entender la gravedad de esto, basta escuchar el relato de una mujer que me confió su testimonio de supervivencia. A sus 31 años, tras haber pasado por una separación, asistió con una conocida a una discoteca en un hotel de Miami. Aunque desde el inicio sintió una profunda desconfianza e incomodidad al tener que sentarse en la barra porque no había mesas disponibles, decidió quedarse debido al cansancio. Mientras estaban allí, el bartender puso una sustancia extraña en su piña colada. Dios la libró gracias a su inquebrantable fe y al hábito de orar siempre antes de consumir cualquier cosa, sumado a una costumbre muy prudente: ella siempre probaba el primer sorbo de forma muy breve con la pajilla.
Al notar un sabor químico extraño, dejó el vaso de inmediato. Aunque ese único sorbo la hizo sentirse mal y desorientada, logró mantener la calma y, para no alertar al personal, sacó a su acompañante del lugar con el pretexto de ir al baño. El peligro no terminó ahí, revelando la peor cara de las falsas amistades. Al moverse a otro local, la acompañante —completamente obnubilada por el ambiente— comenzó a intimar con un desconocido y pretendía que se fueran con él. La víctima tuvo que plantarse con firmeza y amenazar con llamar a la policía para que la escoltara a su casa si no la llevaba de vuelta. Bajo presión, la supuesta amiga aceptó regresarla, pero con una alarmante sorpresa: subió al vehículo al hombre que acababa de conocer. Aunque la mujer logró llegar sana y salva a su hogar y nunca más volvió a salir con ella, la lección es contundente: una falsa amiga es capaz de dejarte botada o meter al mismo peligro dentro del carro.
La cadena de la desinhibición: Cómo un vicio abre la puerta al siguiente
Es una gran verdad en cuanto a la pérdida de control. Las sustancias desinhibidoras funcionan como llaves que van abriendo la puerta a conductas cada vez más extremas que la persona jamás haría en su sano juicio. 
El mayor peligro del alcohol y las drogas es que van adormeciendo la conciencia poquito a poco, transformando la personalidad y empujando a los jóvenes a marcar sus cuerpos con tatuajes o piercings, y a ceder ante la presión de un entorno corrupto.
Hay que entender que en el mundo de las adicciones todo actúa en cadena; así como el cigarro se asocia con el café, el alcohol y las drogas son los "compañeritos" inseparables de la degradación moral y física. El peligro supremo de consumir sustancias desinhibidoras es que transforman por completo la mente de las personas, abriéndoles la puerta, paso a paso, a lo corrupto y a lo destructivo. Aunque existen excepciones, la realidad es que la gran mayoría de la juventud que termina llenando su cuerpo de tatuajes y piercings desmedidos lo hace bajo los efectos del licor y las drogas, o motivados por individuos que pertenecen a esos mundos oscuros. Al perder el juicio y el temor a Dios por un trago o una dosis, el enemigo toma el control y los empuja a marcar sus cuerpos y a cometer atrocidades de las que luego no hay marcha atrás. Nadie cae en el abismo de golpe; se cae abriendo una puerta a la vez.

Guía práctica de preparación: Cómo evitar ser víctima

Andar desprovisto de un plan de emergencia es una de las mayores debilidades que aprovechan los malintencionados. Para evitar caer en estas trampas, es indispensable seguir estas reglas estrictas de supervivencia urbana:
  • Logística independiente (Nunca te fíes del carro ajeno): Montarse en el vehículo de amistades sin tener un plan de escape es un peligro gigantesco. Corres el riesgo de que esa amistad se vaya con un extraño, cambie el rumbo hacia un lugar desconocido o te deje botado en la calle. Ten siempre previsto cómo vas a regresar por tus propios medios.
  • Rechaza las "sorpresas" de película: Cuidado con los engaños de la ficción. En la vida real, jamás permitas que te venden los ojos o te trasladen a ciegas bajo la promesa de llevarte a un lugar "sorpresa". En los tiempos actuales no se puede confiar así; hay que mantener la vista bien abierta para saber exactamente dónde estás parado y controlar tu rumbo.
  • Fondo de emergencia económico: Jamás salgas de casa sin dinero suficiente en efectivo y en tarjeta, calculado exclusivamente para costear un transporte seguro de regreso (como un taxi certificado o transporte de aplicación) en caso de una urgencia.
  • Preparación tecnológica y telefónica: Mantén tu teléfono con la batería al máximo. Ten guardados en marcación rápida los números de la policía local y de contactos familiares de absoluta confianza que puedan acudir en tu auxilio a cualquier hora. Si te ves en una crisis extrema, no dudes en acudir a las autoridades y pedir a Dios que el oficial que te atienda sea honrado y decente.
  • El escudo del comer despacio y la oración: Antes de ingerir cualquier alimento o bebida, la oración es la llave espiritual que activa el discernimiento. Luego, acostumbra a comer al "ritmo de la tortuga"; masticar y beber de forma lenta y pausada te permite sentir el efecto y el sabor de lo que ingieres poquito a poco. Nunca consumas nada "de un solo bombazo", ya que la prisa anula tus sentidos.

Cómo identificar a personas que planean hacer daño

Los lobos modernos se visten con piel de oveja; por ello, aprender a detectar sus conductas te permitirá apartarte a tiempo:
  • La trampa de la prisa (Insistencia para que consumas rápido): ¡Cuidado! Si alguien insiste de forma sospechosa en que te tomes un trago de un solo golpe, que te apresures a beber o que comas rápido, enciende todas tus alarmas. Quienes planean hacer daño te apresuran para que tu cuerpo absorba la sustancia de golpe y no tengas tiempo de notar el sabor extraño ni de reaccionar. El respeto a tu propio ritmo es innegociable.
  • El "amigo" oportunista de última hora: Presta atención a quienes se muestran excesivamente amables, aduladores o buscan ganarse tu confianza de forma acelerada en un entorno de fiesta, intentando concienzudamente apartarte de tu grupo.
  • Cambios extraños de conducta en tu entorno: Si notas que la persona con la que fuiste empieza a actuar de forma cómplice con extraños, te oculta información de a dónde van o ignora tu estado de bienestar para priorizar sus propios intereses, estás ante una falsa amistad. Aléjate de inmediato.

Conclusión: Un llamado a la soberanía espiritual y del hogar

La prevención real comienza en el núcleo de nuestras propias vidas. Si queremos proteger a nuestras familias del flagelo del alcohol y las drogas, debemos cerrarles firmemente las puertas de nuestros hogares y negocios. Si organizamos una fiesta familiar o un cumpleaños, en nuestra casa no puede haber licor, cigarros, drogas ni comida chatarra que destruya la salud; la santidad empieza por el propio techo. Asimismo, las juntas directivas de las escuelas y colegios deben prohibir tajantemente estas cochinadas en sus actividades y graduaciones.
Este compromiso moral se extiende a los negocios que creamos. Ya sea una pulpería, un supermercado o una verdulería, jamás debemos vender licor, tabaco ni sustancias nocivas por simple ambición al dinero. Muchos aceptan comerciar con vicios porque "les deja más plata", pero las riquezas obtenidas a costa de la perdición ajena solo traen maldición y vacío. De igual manera, debemos evitar frecuentar bares-restaurantes donde la tentación del alcohol está a la vista de los hijos; para eso existen soditas sanas y familiares libres de esos ambientes. No nos quejemos después de tener familiares adictos si permitimos que la tentación conviva en nuestros comercios o mesas.
Hoy vemos a tantas personas destruyendo sus vidas, trabajando con negligencia y perdiendo sus empleos bajo el efecto de estas sustancias que los despojan de su dignidad. El enemigo pone malos pensamientos en la mente para empujar a los seres humanos hacia actos corruptos, pero el deber de cada uno es identificarlos a tiempo y rechazarlos con firmeza en el nombre de Jesús. Debemos acordarnos del Dios grande que nos protege siempre, no solamente cuando nos vemos acorralados por desastres naturales. La verdadera fe se demuestra manteniendo nuestro cuerpo y nuestro entorno limpios, entendiendo que el cuidado de hoy es la única garantía de salvación para el mañana.
Es impresionante ver cómo encaja con la historia el significado real de las palabras. 
Este significado toca una verdad histórica y espiritual profunda: las raíces de los términos relacionados con el alcohol y las drogas tienen un trasfondo ligado a lo espiritual y al control de la mente.
Aquí les comparto una investigación detallada sobre el origen de estas palabras, junto con el fundamento bíblico que respalda esta obra o refexión:

El Origen de las Palabras: Un Trasfondo Espiritual

1. Alcohol y "Spirits" (Espíritus)

  • Alcohol: Esta palabra proviene del árabe al-kuḥl. Originalmente, el kohl era un polvo cosmético negro muy fino y purificado que se utilizaba para delinear los ojos. Con el tiempo, los alquimistas de la Edad Media expandieron el término para referirse a la "esencia purificada" o la forma más pura de cualquier sustancia. Cuando lograron destilar el vino para extraer su parte más potente y pura, llamaron a ese líquido "alcohol de vino". [1, 2]
  • Spirits (Espíritus): En muchos idiomas (como el inglés), a las bebidas alcohólicas destiladas fuertes (como el ron, el tequila o el whisky) se les llama formalmente spirits (espíritus). Esto se debe a que los antiguos alquimistas creían que durante el proceso de destilación, el vapor que subía y se condensaba era el "espíritu" o el "alma" del líquido, su fuerza invisible y alteradora. Consumirlo significaba, literalmente, meter un "espíritu" ajeno al cuerpo que tomaba el control de la mente. [2, 3, 4]

2. Farmacia, Fármacos y Droguería

  • Farmacia y Fármaco: Provienen directamente de la palabra del griego antiguo pharmakeia (φαρμακεία). En los tiempos del Nuevo Testamento, pharmakeia no significaba medicina científica como hoy, sino "hechicería", "brujería" o la "administración de drogas y pociones mágicas". Los antiguos hechiceros utilizaban hierbas alucinógenas y venenos para alterar la conciencia de las personas, adormecerlas, hacerlas entrar en trances o manipularlas. [5, 6]
  • Droguería / Droga: Aunque su origen exacto tiene debates (algunos apuntan al holandés antiguo droog, que significa "seco", debido a las plantas secas que se usaban para hacer pociones), históricamente una "droga" era cualquier sustancia vegetal o mineral utilizada para alterar el estado natural del cuerpo, muy ligada a los mismos brebajes de la pharmakeia. [5, 7]

Versículos Bíblicos sobre los "Espíritus" de las Drogas y el Alcohol

En la Biblia, el uso de sustancias que alteran la conciencia (la pharmakeia) está directamente catalogado como una obra de la carne influenciada por la opresión espiritual: [5, 6]
  • Gálatas 5:20-21 — "Idolatría, hechicerías (del griego pharmakeia, que implicaba el uso de drogas), enemistades, pleitos... borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios."
  • Apocalipsis 9:21 — "Y no se arrepintieron de sus homicidios, ni de sus hechicerías (pharmakeia / consumo de drogas para trances), ni de su fornicación, ni de sus hurtos."
  • Oseas 4:11 — "Fornicación, vino y mosto quitan el corazón." (Muestra cómo el licor opera quitando el entendimiento y el juicio del ser humano, dejando la puerta abierta para que el enemigo tome el control). [6, 8, 9]

Conclusión Final 

El veredicto es claro: el peligro del que hoy nos lamentamos no es solo químico, es espiritual. No es una coincidencia que desde la antigüedad las bebidas destiladas se llamen espíritus y que la palabra farmacia provenga de la pharmakeia, el término bíblico para la hechicería y las pociones que adormecen la mente. Las drogas y el alcohol actúan como portales que nublan el juicio para que el enemigo tome el control de las acciones humanas. 
Si queremos rescatar a nuestra sociedad, el cambio tiene que empezar de raíz: cerrando las puertas de nuestros hogares a toda sustancia que contamine, limpiando nuestros comercios de la ambición que lucra con el vicio, y enseñando a nuestros hijos a caminar con los ojos bien abiertos. Solo manteniendo la sobriedad física y la firmeza espiritual seremos capaces de repeler los malos pensamientos en el nombre de Jesús y caminar bajo la verdadera protección del Dios grande que nos sostiene cada día.

Bibliografía y Fundamentos Bíblicos

  • Efesios 5:18 — "No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu."
  • Proverbios 20:1 — "El vino es escarnecedor, la sidra alborotadora, y cualquiera que por ellos yerra no es sabio."
  • 1 Pedro 5:8 — "Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar."
  • 1 Corintios 15:33 — "No erréis: las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres."



martes, 6 de octubre de 2026

MI REFLEXIÓN ANTE UN MUNDO QUE NO QUIERE ESCUCHAR

 

La valentía del justo frente a la intriga del mundo: Mientras el servidor de Dios camina con gozo, inocencia y buena fe ofreciendo sus dones para salvar al prójimo, a sus espaldas la manada hipócrita se confabula y hace señas en el anonimato, demostrando cómo este mundo ciego prefiere pagar el bien con un gran mal e intentar apagar la luz de la verdad.

Autora: Cira Arroto Fuentes
Fecha de inicio: Martes, 6 de octubre de 2026
Hora de inicio: 12:34 PM
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Les hablo desde el fondo de mi corazón y con la verdad por delante: uno se cansa. Uno se cansa de desgastarse aconsejando a las personas para que al final actúen como un muro de piedra. Es sumamente doloroso ver cómo, entre más busco a alguien para guiarlo y ofrecerle un buen consejo, lo único que recibo a cambio son desplantes y patadas. Me duele ver que si alguien llega a meterles drogas, a ofrecerles guaro, a enseñarles mañas o a usarlos en aventuras, a esos sí los reciben con los brazos abiertos; pero a una, que busca su bien de manera genuina, la rechazan.
La verdad es que el cristiano siempre está como entre la espada y la pared. Es ahí donde una tiene que decidir si prefiere quedarle bien a los seres humanos o quedarle bien a Dios. Hay que ponerlo todo en una pesa: puedo decidir quedarme callada, no aconsejar a nadie y pensar que así me evito problemas en la Tierra; pero sé que un día tendré que pararme frente al Creador y enfrentar la justicia de Dios cuando me mire fijamente y me pregunte: "¿Qué hiciste con tus dones y talentos? ¿Aconsejaste a los demás o qué hiciste con ellos?". No podemos esconder lo que recibimos por miedo. Al dar el consejo, cumplimos con el mandato divino y nos liberamos, porque la sangre de esa persona ya no caerá sobre nuestra cabeza. Sin embargo, al hablar nos arriesgamos a que caiga sobre nosotros la venganza de las personas a quienes aconsejamos, porque no les gustó la verdad, ni les gustó que nadie se metiera en sus vidas a corregirlos. Muchos prefieren callar por comodidad, pero la persona que actúa con esa cobardía no piensa en las consecuencias espirituales: la sangre de todas esas almas a las que no aconsejó por flojera o miedo caerá directamente sobre su cabeza. No hay escapatoria. Si vamos, nos arriesgamos a la maldad del mundo, aunque a veces, por la gracia de Dios, topamos con gente agradecida que sí sabe pagar con un bien. Pero la mayoría de las veces, este mundo ciego prefiere pagar el bien con un gran mal.
Quiero dejar muy claro cuál es mi objetivo como escritora: mi única meta es aconsejar a todas las personas, a mis hijos y a todo aquel que lo necesite. Todo mi trabajo, cada escrito, mis momentos de meditación y las experiencias que vivo son por los demás, para ayudarlos. Si yo logro salir de un problema grande o superar una prueba, mi primer instinto es compartir ese consejo para mostrarle a otros cómo evitar esa misma situación o cómo salir de ella. Pero es sumamente indignante ver cómo la gente toma el trabajo que una hace con tanto esfuerzo y dedicación como si fuera basura, sin darle la más mínima importancia. Ni siquiera lo leen para aprender; entran a mis publicaciones solo por chismear, por criticar y por buscar el punto negro. No analizan el fondo del consejo. Lo que buscan es llegar, leer y ver cómo te pueden encontrar una falla, una debilidad o, peor aún, ¡algo con lo que te puedan demandar! Porque esa es la triste realidad de hoy en día: hay muchas personas que están al acecho para demandar a quien les quiere dar una guía, como diciendo: "Te metiste de sapo, ahora te voy a demandar". Es una barbaridad. Una se acerca de buena fe a darles un consejo para sus vidas, y ellos pagan ese bien con un mal, cogiéndote entre ojos, llenándose de envidia y buscando la manera de hacerle un daño a la persona que vino a extenderles la mano.
Mucha gente piensa que llevar la cruz es solamente trabajar por los demás, hacer obras de caridad, ayudar en un hospital o asistir a un enfermo. Pero están equivocados. Llevar la cruz es mucho más que eso: es tener que poner la cara para darle consejos a personas que son tercas, rebeldes y que no quieren obedecer. Los cristianos sabemos que, quieran ellos o no, tenemos que recibir esos desplantes y persecuciones. Nuestro deber sagrado es esparcir lo que el Señor nos da, esparcir la palabra de Dios, aunque nos tiren casi que encima. En su estado de rebeldía, la gente agarra una mala crianza tan grande que, si pudieran coger la Biblia y tirárnosla en la cara de vuelta, lo harían con gusto. Las personas que uno quiere aconsejar actúan siempre como una barrera. Se ponen a la defensiva y buscan de inmediato cómo devolverle a una la tortilla. Todo lo que una les dice con buena intención, le dan la vuelta para atacar: "¡Ay, usted no sabe lo que hace! Usted me está aconsejando a mí que haga eso y aquello, pero usted no se ve, usted hace esto y lo otro". Usan cualquier excusa para señalar a los demás con tal de no ver sus propias faltas, devolviendo todo el veneno para librarse de su culpa.
Es terrible querer aconsejar a los demás y sentir miedo. Es un temor real, porque muchas de esas personas a las que una quiere rescatar son bullies, son matones y matonas a los que les encanta meter miedo. Pero una, por amor a Cristo y por amor a la humanidad —porque sabemos que el ser humano es la obra más preciada del Creador y que el Espíritu Santo sufre cuando el diablo daña a sus hijos—, saca las fuerzas para ir donde ellos. ¿Y qué hacen? Nos tiran la puerta en la cara, nos dejan hablando solos o traman maldades. El diablo los tiene tan controlados que esas personas no solo se destruyen a sí mismas, sino que quieren destruir al que les lleva la verdad. A mí me ha pasado caminar sola o pasar cerca de ellos y ver cómo intentan jalarlo a uno hacia su grupo. ¡No hay que ir! Lo que quieren es atacar en manada para ver qué te hacen. Son tan astutos que te pueden meter una inyección a escondidas o echarle algo a tu bebida. Te dicen con falsedad: "Tomate este fresquito, vení un momentito, aquí somos panas", solo para desquitarse de que te metes en sus vidas. Quieren meterte en su droga para que caigas tú también. ¿Cuántos casos no hay de personas que fueron a dar un consejo y terminaron atrapadas en el mismo vicio por aceptarles cosas? No se les puede aceptar ni un fresco ni una bebida. Una va a hacerles un bien y ellos te quieren pagar haciendo un daño. No te juntes con personas que están en ese mundo oscuro si ves que te quieren hacer una mala jugada; protege tu vida.
Por eso, si el Señor nos manda a dar un mensaje en un lugar de pecado, debemos recordar el mandato de Mateo 10:14:
"Y si alguno no os recibiere, ni oyere vuestras palabras, salid de aquella casa o ciudad, y sacudid el polvo de vuestros pies."
Espiritualmente, limpiarse los zapatos al irse es una forma de cuidarse. Es sacudirse la porquería de ese lugar para que no te ensucien a ti. Hay que tener mucho cuidado, porque la gente mala, cuando ve que no te puede arrastrar ni ensuciar a ti, busca cómo desquitarse. Piensan con malicia: "A ella no le puedo hacer daño, pero me voy a desquitar con sus hijos o con otras personas que le duelan, para que aprenda a no meterse en lo que no le importa". Así es la perversión del enemigo; por eso hay que dar el consejo, sacudirse los zapatos y apartarse para proteger a los nuestros.
Estamos viviendo en un mundo donde nadie quiere escuchar consejos. En el momento en que me levanto como servidora de Dios para hablar en contra de todas las cochinadas que están haciendo los homosexuales, las lesbianas y todos esos desviados y locos sexuales, de inmediato saltan muchos con el mismo cuento de siempre: "hay que respetar", "cada quien vive su vida", "todos tenemos derecho a elegir". Usan esas palabras para intentar apagarme y callar la verdad. Pero yo me pregunto: ¿dónde está el respeto de ellos? Ellos no respetan. Lo que quieren es avanzar, abarcar más terreno y moldear a la gente a su forma. Su meta es crear un mundo totalmente desviado, entregado a la loquera de ellos, y no a la manera de Dios.
Ante tanta hostilidad, he tenido que recordar un versículo de la Biblia que es muy fuerte, pero que retrata perfectamente lo que pasa: Mateo 7:6, donde el Señor nos dice:
"No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las pisoteen, y se vuelvan y os despedacen."
He aprendido que mi deber como servidora de Dios es dar el consejo con amor y seguir para adelante. Allá las personas si no lo quieren aceptar. Yo no sé cómo hay gente a la que le gustan las personas que andan drogadas o alcohólicas; cuando tienen esa porquería adentro ponen una cara de estúpidos y de estúpidas, y cogen un hablado de pachucos y pachucas adormecidas que da vergüenza. A esa gente no hay que alcahuetearla ni estar chineándola. Bastante les hablaron sus papás, bastante gente les tuvo que hablar mucho en la vida y ellos decidieron desobedecer y ser rebeldes. Ahora, que vengan a ver qué hacen y que busquen cómo se salvan. He visto casos de muchachos que cayeron en eso, y cuando nadie los alcahuetea ni les pasa la mano, solitos se salen cuando la ven fea. Solo cuando la ven fea de verdad, buscan salir por su propia cuenta.
¡Ah, pero eso sí! Cuando ya están hechos pistolas, cuando están todos destruidos, fracasados y revolcados en la miseria, ahí sí andan viendo a ver quién los ayuda; ahí sí andan pidiendo dinero para que les colaboren. Uno los ve después quejándose en los estudios. Salen diciendo: "¡Ay fulano, qué bueno que usted salió bien en el examen! Qué bueno que le fue bien y todo... Es que a mí no se me pega nada, yo no sé qué pasa. Dichoso tú que eres inteligente". ¡Y no! No es que el otro sea más inteligente, sino que ese otro no se fue a tomar el fin de semana pasado ni se drogó todo. ¿Cómo viene una persona toda drogada y toda tomada a estudiar? Viene hecha leña a las clases, y así no se le va a pegar nada. Entre más consuman y más guaro tomen, más se destruyen las células buenas del cuerpo y las hormonas de la inteligencia. ¿Qué pretendían? ¿Que podían hacer lo que les diera la gana con el cuerpo y que después el cuerpo les iba a funcionar como si nada? El cuerpo entra en un pleito tremendo, queriendo aprender, pero la droga viene y le destruye todo. Ya después la persona quiere estudiar y no puede, no entiende nada y dicen: "Es que la cabeza no me da". ¿Y cómo les va a dar si ya se dañaron por dentro con drogas y alcohol? Muchos jovencitos dicen con soberbia: "Ah, yo solo voy a hacer la fiesta un rato y luego me salgo". Pero cuando se quieren salir, ya están hechos pistola; perdieron la mentalidad, las neuronas, y se embrutecieron. Por eso terminan teniendo que agarrar trabajos de pura limpieza o de barredores de parques, porque dañaron tanto su cabeza que ya no les da la mente para más. Eso es lo que los jóvenes no piensan.
Es un engaño del diablo que los quiere convertir en monstruos. Lo veo en la calle: cuerpos transformados, llenos de piercings, drogas y cirugías de silicón por pura vanidad. Yo misma he conocido mujeres que se ponen postizos de nalgas y pechos, y tienen que cambiárselos cada diez años. ¿Cómo saben si van a tener el dinero o la salud para hacerlo en el futuro? Van directo a la ruina, tal como dice la Palabra en Proverbios 7:22:
"Al punto se marchó tras ella, como va el buey al degolladero..."
Me da una profunda indignación ver cómo la gente apoya y les da plata a esos influencers que solo dicen estas estupideces y cochinadas. Peor aún, he visto a creadores de contenido que han cogido como negocio ir a lugares remotos para grabar a la gente más humilde. Buscan provocar lástima, exponen las necesidades más extremas de esos seres vulnerables, toman su video y se van. Se ganan millones con los "me gusta" y el dinero que les llega, mientras la gente comparte pensando que están ayudando a los pobrecitos. ¡Mentira! Están enriqueciendo al influencer, porque esa gente no vuelve más nunca a esos pueblos. Es solo un paseo y un negocio para ellos.
Este sistema está mal acostumbrando a las personas; ahora todo lo quieren de gratis. Lo noto en esos mismos videos: la gente se queda sentada, esperando a ver qué les cae del cielo, sin esforzarse lo suficiente porque piensan que alguien va a llegar a regalarles un montón de dinero. Y hay que tener muchísimo cuidado, porque muchos de los que vienen a dar dinero, mañana lo cobran con creces y con intereses muy grandes. Si yo vengo a darles un consejo para salvar su alma, no lo reciben; pero si viene alguien a darles plata, no hallan ni cómo abrazarlo. Yo se los aseguro: la plata que viene fácil, la gente no la valora. Por eso, yo sigo cargando mi cruz, sembrando la verdad de Dios, protegiendo mi mente y dejando el resultado en manos del Creador.