lunes, 24 de agosto de 2026

[Versión Completa] El verdadero significado de servir al pueblo


Lunes 24 de agosto, 1:34 PM.

Buen día. Hay algo de lo que Dios me está inspirando para hablar hoy: de esa frase que se escucha mucho en la política de que "La Familia es lo Primero".

Lo correcto es que, cuando alguien trabaja en un lugar donde hay fondos públicos —o en cualquier organización como una Asociación de Desarrollo, una Junta Escolar, un Grupo Eclesiástico, un Comité de Fútbol, una Fundación, etcétera—, allí no aplica la frase "La Familia es lo Primero". Esto es así porque usted solo está haciendo un trabajo con una remuneración particular o un salario propio, que es lo único que puede administrar para su propia familia. El resto de los Fondos Públicos usted no los puede tocar, ni estar tomando el capital de esos fondos como préstamo que después va a reponer según usted, ni tocar los intereses que estos fondos devengan. Usted no puede hacer ninguna maniobra corrupta a escondidas para ayudarse usted, ni ayudar a sus familiares y allegados, por más miembro de la directiva que sea en una organización, sea Presidente, Vicepresidente, Secretario, Tesorero o Vocal.

En esos lugares, la frase correcta debe ser: "Las necesidades públicas y comunes de las familias de todo el pueblo". Es decir, de la comunidad, de la provincia y del país completo.

Entonces, ¿cuál es la familia a la que se refieren algunos políticos? ¿A la de su propio saco o a La Familia Global, Común y Pública formada por todos los contribuyentes? Esta última está formada por todos los ciudadanos que pagan impuestos y que demandan que los proyectos públicos los favorezcan a todos. 

Al final, el pueblo es una gran familia unida por el esfuerzo de contribuir con sus impuestos, o con sus ayudas si se trata de otras organizaciones. Por lo tanto, todos tenemos el derecho de que esos recursos se destinen públicamente a los lugares comunes y públicos, o a las personas que más lo necesitan de verdad, buscando siempre el bien común y público, pero jamás el bien privado de solo unos pocos.

Pero lo que sucede es que muchas personas entran a las municipalidades y organizaciones creyéndose, por su orgullo enfermizo y su altanería, los dueños de todo, y solo jalan egoístamente para sus sacos. 

Piensan únicamente en sus propias familias y están muy equivocadas, porque su único derecho, y a lo que tienen acceso y permiso de administrar para su familia, es su salario y nada más.

El funcionario que asume un puesto municipal o público lo único que tiene derecho a recibir es el sueldo que se le paga por su trabajo. No puede llegar a mandar sobre los fondos públicos ni a decir: "Como mi familia va primero, voy a arreglar la calle o a hacer un proyecto en mi finca privada". ¡No, señor! Eso no es así. Con el salario que se ganó con su propio esfuerzo, cada quien puede hacer lo que quiera, pero jamás con el dinero del pueblo.

Esto se parece a cuando un país recibe una ayuda internacional que es para la gente, pero los funcionarios de alto rango se la dejan para ellos y al pueblo no le dan nada, usando la misma excusa de que su familia es lo primero. ¡No, señor! Eso no es así, y lamentablemente se ve a montones. Esas argollas que solo buscan el beneficio propio están por todos lados.

Yo me siento cansada de ver tanta corrupción y me pregunto cómo es posible que nadie ponga un alto a estas personas. Así es precisamente como comienzan las grandes dictaduras: desde las cosas pequeñas. 

Imagínense que llegue al poder un presidente con esa mentalidad; solo jalará para su saco, le importará un comino el bienestar del pueblo y se dedicará a forrarse de oro, embelleciendo sus propiedades y sus alrededores porque, según él, su familia es lo primero.

Lo repito: todos tenemos derecho a disfrutar del fruto de nuestro trabajo y hacer con nuestro salario lo que queramos. Pero nadie tiene derecho a adueñarse de los fondos comunes, ni en la municipalidad, ni en las escuelas, ni en ninguna organización comunal. 

No se vale tomar el dinero de todos y decir: "Voy a arreglar la acera que está frente a mi casa porque mi familia es lo primero". Repito: No, señores, eso no es así.



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