Autora: Cira Arroyo Fuentes.
Fecha: Miércoles 3 de junio de 2026.
Hora de inicio: 7:25 PM.
Derechos Reservados ©
Fecha: Miércoles 3 de junio de 2026.
Hora de inicio: 7:25 PM.
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(Aquí va su fotografía del parque o una alusiva a la lluvia)
Pie de foto: Un encuentro de contrastes en el parque bajo la lluvia, donde Dios me permitió ver la diferencia entre la soberbia del mundo y la humildad de un corazón receptivo a su Espíritu.
Pie de foto: Un encuentro de contrastes en el parque bajo la lluvia, donde Dios me permitió ver la diferencia entre la soberbia del mundo y la humildad de un corazón receptivo a su Espíritu.
Introducción: El Misterio de lo Simple y el Arte de Escuchar
No poseo un título colgado en la pared que me acredite ante los hombres como psicóloga, doctora o abogada, ni vengo a compartir fórmulas científicas complejas. Sin embargo, tengo algo que no se compra en ninguna universidad: la sabiduría, las vivencias y la fe que Dios da a los corazones humildes.
A veces me siento a hablar con las personas y ni siquiera sé qué voy a decir, pero el Espíritu Santo hace fluir las palabras con un propósito claro. He descubierto que lo más simple que uno ofrece —una sonrisa, un saludo o un consejo a tiempo— puede convertirse en lo más importante para la vida de otra persona. Uno nunca sabe el impacto de un minuto de atención para sembrar el bien y pescar almas para el Reino.
Mensaje Corto (Resumen y Esencia)
Hace poco tuve un encuentro cortísimo en el parque que me dejó una gran lección sobre la verdadera inteligencia frente a la soberbia. Me topé con dos jóvenes universitarios que representaban dos mundos opuestos.
Por un lado, un muchacho de 20 años que estudia para ser odontólogo. Un joven humilde, con su cabello crecido sin importarle las apariencias, cuyo único motor es ayudar a la gente y no el dinero. Tuvimos una química hermosa; me escuchó con un respeto y una madurez admirables, aceptando de corazón el consejo de esta mujer de 63 años.
Por el otro lado, se acercó un joven de 26 años, guapísimo como un modelo, con un corte de pelo milimétrico y una armadura de orgullo. Estudia Derecho y su mente está atrapada en el materialismo. Llegó desesperado buscando fuego para un cigarro bajo la lluvia. Al intentar darle un buen consejo para su vida, me topé con una pared de hierro: me dijo con arrogancia que él jamás regalaba nada a nadie y que un consejo no se da si no hay plata de por medio.
Versículo Bíblico Clave:
"El que guarda el mandamiento guarda su alma; mas el que menosprecia sus caminos morirá." — Proverbios 19:16
"El que guarda el mandamiento guarda su alma; mas el que menosprecia sus caminos morirá." — Proverbios 19:16
Nota de Autora
Querido lector, escribo estas líneas inspiradas por el Señor porque me hace muy feliz poder aconsejar a las personas y darles de lo que tengo. Aunque no tengo dinero en abundancia para repartir en la calle, sí tengo una vida llena de consejos y palabra de Dios para regalar. A veces me entristece que algunas personas se me acerquen por puro interés material o por pedir plata, pero este encuentro con el futuro odontólogo me recordó que todavía hay corazones limpios que tienen hambre de aprender, escuchar y recibir bendición sin pedir nada a cambio. ¡Qué alegría es sentirse útil sirviendo como un instrumento de Dios a mis 63 años!
Nota de Colaboración
Escribo por Gracia y para Gloria de Dios estas inspiraciones inéditas para bendecir sus vidas. Si este escrito ha tocado tu corazón y deseas colaborar voluntariamente con mi Ministerio Independiente de escritos y mi Canal de YouTube, puedes apoyarme a través de:
- PayPal: PayPal.me/CiraArroyoFuentes
- SINPE Móvil: (506) 6083-1579
¡Qué Dios te multiplique abundantemente!
(Para quienes deseen continuar leyendo el mensaje en detalle)
Mensaje Largo (Explicativo)
Hace poco tuve un encuentro en la calle que me dejó una gran lección sobre la inteligencia y la soberbia humana. Me topé con dos jóvenes universitarios, dos mundos opuestos frente a frente:
Por un lado, un muchacho de 20 años que estudia para ser dentista. Un alma humilde, con la mirada atenta y el cabello crecido sin importarle las apariencias. Nos envolvimos en una conversación hermosa, con una química inmediata. Su carrera es de salud, pero su motor es ayudar a la gente, no el dinero. Cuando le di un consejo, me observó en silencio, con respeto y con una inteligencia madura que sabe escuchar. Él aceptó las palabras de una mujer de 63 años que solo deseaba conversar. Se llevó una bendición y terminó buscando mi canal de YouTube para suscribirse. Su humildad lo hizo grande.
Por el otro lado llegó un joven de 26 años, guapísimo como un modelo, con un corte de pelo milimétrico y una armadura de orgullo. Estudia Derecho, pero su mente está atrapada en el materialismo. Se acercó desesperado, buscando fuego para encender un cigarro bajo la lluvia. Al ver que no teníamos, se quejó, y al intentar darle un consejo me topé con una pared de hierro. Me dijo que él jamás regalaba nada a nadie y que un consejo no se da si no hay plata de por medio.
¿Quién creen ustedes que demostró ser más inteligente en ese instante?
Nada hace una persona con llenarse la cabeza de estudios y creer que lo sabe todo si al final se convierte en una piedra que no le da nada a nadie. Es una ironía total de la vida: aquel muchacho que decía que todo lo cobraba y que nada regalaba, andaba mendigando en la calle algo tan básico como el fuego. Y lo más triste es que andaba buscando fuego no para avivarse, sino para matarse solo con su vicio; y aun así, estando en ese camino, no aceptó consejo. Mientras el soberbio se quedó mojando bajo la lluvia atrapado en su ego, el humilde se protegió con su paraguas, enriqueció su mente y demostró que la verdadera inteligencia radica en la capacidad de aprender de los demás.
El encuentro continuó desarrollándose bajo la lluvia en el parque. Lo que más me impactó del muchacho humilde de 20 años fue su capacidad de observation. Mientras el otro hablaba de sus riquezas y de sus cobros, el futuro dentista se quedó en un silencio inteligente, mirándolo y absorbiendo la escena. Él entiende que para su carrera no basta con la Inteligencia Artificial o la tecnología; me decía que lo más importante es la práctica en el mundo real y el trato humano. Su actitud me conmovió tanto que de inmediato le di mi bendición y le recordé que su profesión es hermosa porque sirve para aliviar el dolor del prójimo. Su agradecimiento fue tan real que buscó mi canal de YouTube en su teléfono y se suscribió en ese mismo instante.
Por el contrario, el estudiante de derecho de 26 años se mantuvo como una roca impenetrable. Presumía su físico de modelo y su corte estilizado, pero por dentro demostró un vacío tremendo. Cuando le sugerí que dejara el cigarro porque era dañino, rechazó el consejo diciendo que fumar era lo más rico del mundo. Es una ironía enorme: un hombre que estudia leyes y que pretende defender el orden, demostró ser un esclavo de sus propios vicios y de su soberbia. Prefirió quedarse allí mojándose bajo la lluvia, "jugando de vivo", antes que usar el sentido común o aceptar la advertencia de alguien con experiencia.
Conclusión
A mis 63 años confirmo que quiero seguir escribiendo, quiero seguir siendo útil y quiero seguir dando de lo que tengo. Prefiero mil veces la sencillez de un corazón que observa y agradece, que la riqueza de una mente brillante pero vacía que camina a oscuras buscando fuego en la calle.
#OrgulloVsHumildad #FuegoEspiritual #SabiduríaDeDios #ElValorDeLoSimpleVolver a Portada