Tarde o temprano, todo se sabe porque Dios se encarga de sacar la verdad a la luz. Lo vemos claramente con la tragedia en Venezuela, donde complejos enteros de viviendas sociales colapsaron trágicamente piso sobre piso debido a severas deficiencias estructurales. Eran edificaciones creadas bajo la sombra de políticos y trabajadores sinvergüenzas que prefirieron el dinero antes que la vida humana, y que hoy no han resistido la prueba de los sismos. Pero los tiempos han cambiado; los corruptos que antes se escondían en la impunidad de su burocracia hoy se topan con que los drones lo graban todo desde el cielo. Dios utiliza las herramientas de la modernidad para que la gente descubra las sinvergüenzadas que ellos cometen en lo oculto. Ninguna estructura piramidal humana puede sostenerse frente al juicio del Altísimo, tal como declara Jeremías 17:11: “Como la perdiz que cubre lo que no puso, es el que allega riquezas, y no con justicia; en la mitad de sus días las dejará, y en su postrimería será insensato.” Dios todo lo ve y su rectitud alcanzará a la cizaña que amedrenta al pueblo humilde.
A pesar de las sombras y las cochinadas de la corrupción, la luz de Dios resplandece con milagros incontestables que conmueven la Tierra. Recientemente, en medio del horror de los desastres y edificios desplomados por la negligencia de constructores sin escrúpulos, el mundo ha sido testigo de milagros vivientes. Niños y niñas, verdaderos angelitos rescatados de la más profunda oscuridad bajo toneladas de escombros, han testificado con inocencia haber visto una luminaria brillante y haber sentido una presencia amorosa que les sanaba las heridas y les prometía salvación. Era la mano del Señor manifestándose allí donde la codicia del hombre causó destrucción. Como nos recuerda el Salmo 34:18: “Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; y salva a los contritos de espíritu.” La maquinaria corrupta puede succionar los bienes terrenales, pero jamás podrá apagar la protección divina que rescata a los suyos de las garras de la muerte.
15. Conclusión
Es totalmente indigno y doloroso para un pueblo enterarse, a través de hechos crudos y reales, de las sinvergüenzadas descaradas que cometen los políticos y sus redes de corrupción. Da un profundo asco y tristeza caminar por el pueblo y ver aceras mal hechas, calles angostas o viviendas de ayuda social construidas de manera mediocre y con materiales pésimos que se destruyen al poco tiempo, sabiendo que las municipalidades y el gobierno otorgaron excelentes partidas de dinero para el bien común. Mientras la gente humilde recibe una miseria de infraestructura que pone en riesgo sus vidas, los corruptos actúan como ratas escondidas en medio de sus fincas particulares, construyendo para sí mismos mansiones lujosas y seguras con los recursos robados. Pero la justicia divina es ineludible y hoy, gracias a los drones y al escrutinio del público, sus obras ocultas quedan expuestas a la vergüenza general. Las obras hechas con avaricia se agrietan y se caen, pero la justicia de Dios permanece inquebrantable, recordándonos que los impíos pagarán sus cuentas mientras los limpios de corazón recibirán el verdadero e imperecedero bienestar.
16. Hashtags
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17. Bibliografía
- La Santa Biblia (Versión Reina-Valera 1960).
- Informes internacionales sobre deficiencias constructivas y eventos sísmicos en Venezuela.
- Reflexiones inéditas y observaciones de la realidad social por Cira Arroyo Fuentes.
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