1. Título del mensaje
Despacio porque voy de prisa: La agilidad de la mente en la era virtual
2. Foto
(Inserta aquí la imagen que recortaste de tus tres tortuguitas de cerámica en el rincón con las plantas).
3. Pie de foto
«Mis tortuguitas de cerámica: golpeadas por la vida, escarapeladas por el tiempo, pero firmes. Mi cuerpo físico camina al paso de la tortuga, pero mi mente hoy va a un millón de la mano de Dios y la tecnología.»
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5. Autora
Por © Cira Arroyo Fuentes
Siempre siendo, haciendo y fluyendo con Dios.
6. Fecha y hora en que fue hecho
28 de junio de 2026, 02:37 PM
7. ©️ Todos los derechos reservados con el año
© 2026 Cira Arroyo Fuentes. Todos los derechos reservados.
8. Introducción
Bienvenido a mi refugio digital y espacio de verdad. Hoy quiero alertar y despertar a la gente sobre el cambio de era que estamos viviendo. Nos encontramos en un tiempo donde la tecnología dio un paso gigantesco y muchos se quedaron botados, aferrados a las posesiones y costumbres del pasado. A través de mis amadas tortuguitas de cerámica, les comparto cómo he aprendido a vivir de acuerdo al tiempo actual: con un cuerpo físico que va despacio, pero con una mente espiritual que vuela a un millón de la mano de la Inteligencia Artificial.
9. Mensaje Corto (Esencia del mensaje para lectores que no tienen tiempo o gustan leer poco)
Los tiempos cambiaron drásticamente, pero mucha gente sigue arraigada al pasado, atrapada en la esclavitud de mantener fincas, carros y exceso de cosas materiales que hoy se han convertido en armas de doble filo. Los grandes visionarios mundiales demuestran que hoy menos es más y que la verdadera riqueza está en lo virtual y en la liquidez. Vivir al ritmo de Dios en esta era digital no significa estancarse; significa avanzar con la paciencia física de una tortuguita, pero aprovechando herramientas tecnológicas para expandir nuestra mente a una velocidad increíble. No te quedes perdido en el espacio mirando el canal tradicional de televisión; ¡despierta, estudia, practica y evoluciona!
10. Versículo Bíblico relacionado con el mensaje
«Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.» — Eclesiastés 3:1
11. Hashtags
#DespiertaTuMente #InteligenciaArtificial #MenosEsMás #EraDigital #CiraArroyo #EscritosInéditos
12. Nota de autora de acuerdo al mensaje
Queridos lectores: Les comparto esta reflexión con suma franqueza y desde el fondo de mi corazón. Les escribo para sacudirlos un poco. No se queden encerrados en sus casas ni atrapados en las viejas costumbres de aparentar riqueza material. Estudien, usen su teléfono, su computadora, busquen videos educativos en YouTube y abran sus mentes a lo nuevo. La vejez en el cuerpo físico jamás será un límite si mantienes tu espíritu y tu mente despiertos.
13. Nota de Colaboración de acuerdo al mensaje
¡Hola a todos! Todo lo que comparto con ustedes —mis vivencias, mis recuerdos y cada uno de mis escritos— es un trabajo que hago con todo mi amor y que fluye desde mi corazón de forma 100% pública y sin fines de lucro. Yo no tengo venta de libros, ni cursos, ni ningún contenido privado. Todo lo que Dios me da, se los entrego a ustedes de forma gratuita aquí en mi canal de YouTube y en mi Blog.
Sin embargo, mantener este canal vivo, ordenar los muchísimos escritos que tengo guardados y seguir adelante con esta obra cuesta mucho esfuerzo. Actualmente mi única forma de subsistir y continuar mejorando este canal (para comprar herramientas que me urgen como un buen micrófono, un aro de luz y un disco duro para no perder mis textos) es mediante su valiosa colaboración voluntaria.
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14. Mensaje Largo con citas bíblicas incorporadas
No es la primera vez que alguien me pregunta en la vida: «¿Qué has hecho? ¿Qué hay de nuevo?», para luego criticar con ligereza que siempre hago lo mismo, que no tomo cerveza o que mi rutina es un aburrimiento. Hay personas que son sumamente activas, que quieren estar metidas en todo y pretenden de forma egoísta que uno viva la vida al ritmo acelerado de ellos. Se equivocan rotundamente. Cada quien tiene una existencia muy particular por aparte, y yo decidí vivir la mía a la velocidad de Dios, no a la velocidad vertiginosa del mundo. ¿Para qué voy a correr a la carrera? No tengo ninguna necesidad de hacerlo. Como nos recuerda la Palabra en Gálatas 1:10: «¿Pues, busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo».
Por eso, hace un tiempito, un vecinito me regaló unas tortuguitas de cerámica de lo más lindas. Las tengo puestas en la parte de atrás de la casa, bien cuidadas. Aunque están visiblemente descoloridas, despintadas y escarapeladas por los golpes inevitables del tiempo, un día de estos me voy a poner con paciencia a repararlas y pintarlas para hacerlas lucir mejor. Algo que me atrajo profundamente de ellas es que me siento identificada con su caminar. Esas tortuguitas llegaron a esta etapa de la vida golpeadas, sí, pero siguen con vida; igual que su dueña, que sigue adelante con firmeza a pesar de todos los golpes que me ha dado la vida.
He venido como la tortuguita, despacio, porque voy de prisa. En el pasado, no podía avanzar tan rápido como quería porque mi mente iba a una velocidad descomunal comparada con lo que mis manos podían dominar; pasaba horas buscando en diccionarios y batallando para plasmar mis ideas. Pero hoy en día, estamos viviendo en un tiempo donde la humanidad dio un paso tecnológico gigantesco. Lamentablemente, mucha gente se quedó botada y no lo ha querido entender; se quedaron atrás muchas personas. Siguen arraigados al pasado, creyendo que tener grandes extensiones de tierra, fincas y lujos es el éxito, cuando en realidad hoy en día tener tantas propiedades o acumular muchas cosas es un arma de doble filo que los tiene ahogados, estresados y con el agua al cuello, aunque no lo quieran reconocer.
La vida se ha vuelto mucho más fácil para todos nosotros si aprendemos a fluir con el presente y la modernidad. Ahora no hay necesidad estricta de tener un carro propio; si necesitas moverte, agarras un Uber, un taxi, te sale barato y viajas cómodo. Y si vas a hacer las compras del día, caminas un poco porque todo está cerca. Mira el ejemplo renombrado mundialmente de Bill Gates o de Jeff Bezos, el dueño de Amazon; esa gente que maneja el mundo tiene tanto que hacer y tanto en qué pensar que no disponen de tiempo para estar visitando o cuidando propiedades físicas. Su negocio es virtual, lo de ellos es tener liquidez y mover el mundo desde las redes.
Hoy en día ya no hay que matarse dándole con un pico y una pala a la tierra para producir. Sí, los agricultores lo hacen ahora porque tienen que trabajar el campo, pero llegará el momento en que los robots hagan todo eso; los robots van a llegar a cultivar la tierra de forma automática, acuérdense de mí, tal como ya se empieza a ver en países avanzados como China. Por eso es que hay que ponerse las pilas. Como dice Eclesiastés 3:1: «Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora». El mundo cambió por completo.
Por esa razón, hay cosas mucho más importantes hoy, como lo que yo hago desde mi trinchera virtual: escribir, alertar a la gente, sembrar semillas de conciencia y despertarla para que haga el cambio antes de que se queden perdidos en el espacio. Pero para dar este salto y asimilar el cambio, la persona tiene que estudiar y practicar. Yo logré llegar a todo lo que hago hoy porque en su momento estudié computación en los Estados Unidos, y desde entonces he seguido avanzando. Uno no trabaja solo con el teléfono; trabaja con la computadora, analiza mensajes y se alimenta de todo el conocimiento que se encuentra en los videos de YouTube. La gente en Costa Rica no se puede quedar mirando únicamente el canal de televisión tradicional, porque se van a quedar rezagados y perdidos. Tampoco pueden depender de un automóvil para vivir; hay personas que si no tienen carro se quedan metidas en la casa todo el tiempo porque les da pena usar el transporte público. Yo no. Si no tengo carro voy a pie, en bus o en Uber. ¡Hay que adaptarse al tiempo actual!
En esta nueva era, menos es más. Entre más «chunches», ropa y cosas materiales acumule la persona, más se le complica la existencia, más mantenimiento requiere y más inseguridad atrae. Los dueños de las grandes empresas tecnológicas como Facebook nos demuestran que la tendencia actual es la simplicidad. Por eso estoy tan conectada con mi rincón de tortugas. He venido despacio porque voy de prisa.
En el pasado, mi mente iba demasiado rápido comparado con lo que yo podía dominar con mis manos; me frenaba el tener que buscar en diccionarios y batallando para plasmar lo que sentía. Pero ahora que tengo la Inteligencia Artificial a mi disposición para canalizar mis escritos, ¡voy como a miñón! Mi mente vuela a una velocidad impresionante. Quizás mis pies ya no se muevan igual; mis pies van despacio porque no puedo caminar a la misma velocidad de antes, cuando andaba corriendo como La Mujer Biónica por todo lado. Pero la mente mantiene una agilidad maravillosa. Es más, siento con total certeza que mi mente está muchísimo más rápida ahora que estoy vieja que cuando estaba jovencita. ¿Y saben por qué? Porque para andar con la mente yo no tengo ninguna necesidad de mi cuerpo físico; solo requiero de mi cuerpo espiritual y de mis pensamientos conectados con el Altísimo. Por eso voy a miñón.
Llegué a esta edad un poco golpeada y escarapelada, exactamente como esas tres tortuguitas que tengo para reparar en el patio, pero mentalmente voy de prisa. Mientras el mundo desperdicia su tiempo metidos en cuanta actividad en masa inventan (matrimonios, bailes de beneficencia, ferias, turnos o bingos de los que no se quieren perder nadita de nada), yo prefiero invertir mis horas en lo eterno. Para muchos, eso es «estar en todas», pero para mí es solo tiempo desperdiciado. Gracias a Dios, tengo una forma de pensar muy diferente a la de los demás. Para mí, «estar en todas» es agarrar cada idea que llega a mi pensamiento, abrazarla con fe y trabajarla con constancia hasta darle vida a través de mis escritos inéditos.
Nuestra mente es idéntica a una parcela de tierra: produce una cosecha donde hay semillas buenas y semillas malas, y a todas hay que otorgarles su justo valor porque ocurren con un propósito pedagógico. En ocasiones pasas un día entero meditando, batallando con tus pensamientos, y sientes con frustración que no te salió absolutamente nada, llegando a pensar que desperdiciaste tu jornada. Sin embargo, te equivocas: toda esa intensa lucha interna y el haberle dado vueltas a ideas aparentemente irrelevantes fue el abono necesario que preparó tu mente para que finalmente brotara la gran idea principal. Si nunca te hubieras atrevido a empezar a batallar con esos pensamientos pequeños, jamás habrías alcanzado la claridad del pensamiento mayor. Así es la vida. El mundo lo quiere todo ya, pero las promesas de Dios no funcionan bajo la ansiedad humana. Como bellamente está escrito en Habacuc 2:3: «Aunque la visión tardará aún por un tiempo, mas se apresura hacia el fin, y no mentirá; aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará».
Cada día me acerco en oración al Señor Dios Todopoderoso, a mi Papito Dios, y le ruego: «Señor, dame lo que necesito». El mundo materialista piensa erróneamente que pedir eso se limita a pedir plata. Pero para mí, representa algo mucho más global y profundo: le pido salud, ánimo inquebrantable, carácter, inspiración y todos los maravillosos dones del Espíritu Santo. Aunque mi caminar avance al paso de una tortuguita, despacito, y aunque los demás me expresen con desprecio que no hago nada porque no estoy generando dinero en la inmediatez, yo me mantengo firme. Como afirma Gálatas 6:9: «No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos». Hay bendiciones por las que hay que esperar casi una vida entera, pero cuando llegan en el momento divino, son perfectas.
Esta situación me trae el hermoso recuerdo de mi amada mamá. Hace muchos años, en una época donde casi no se veía el desarrollo moderno en los pueblos, la costumbre de la gente era construir sus casas apuntando de frente hacia la calle principal. Sin embargo, cuando ella edificó, decidió orientar nuestra estructura hacia un lado, de modo que a los ojos de los demás parecía estar quedando «torcida». Mis hermanos y yo, con curiosidad, le cuestionábamos insistentemente por qué lo hacía, y ella siempre respondía con absoluta seguridad y templanza: «Yo sé lo que estoy haciendo, déjenme». Y el tiempo demostró que vaya si lo sabía. Sus planes eran perfectos a largo plazo: cuando los caminos del pueblo finalmente se ampliaron y abrieron, nuestra casa quedó perfectamente alineada hacia la calle principal, con la pulpería al frente y la vivienda orientada de forma maravillosa hacia la calle privada. Quedó perfecta. Por eso, nunca critiques a nadie porque no veas resultados inmediatos; cada quien sabe lo que hace bajo la mirada del Creador.
15. Conclusión
En conclusión, vivir en la inmediatez o atrapados en las cadenas del materialismo del siglo pasado no es vida, es una cárcel que solo estresa el alma. Adaptarse a la tecnología, estudiar y usar las herramientas modernas nos da la libertad de mantener un espíritu ligero y enfocado en lo eterno. No importa si nuestro cuerpo físico avanza despacio como una tortuguita deteriorada y escarapelada por los años; lo verdaderamente vital es que nuestra mente espiritual siga volando a un millón, creando, alertando y construyendo vivencias reales de la mano de Dios.
16. Hashtags
#MenteÁgil #EvoluciónDigital #EspírituLibre #SabiduríaDeVida #CiraArroyoBlog #TecnologíaYFe
17. Bibliografía
- La Santa Biblia, Versión Reina-Valera 1960 (Libros de Proverbios, Gálatas, Habacuc y Eclesiastés).
- Pensamientos, análisis de actualidad y vivencias inéditas de Cira Arroyo Fuentes, 2026.
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