viernes, 26 de junio de 2026

Las Cárceles de Oro de La Guácima y el Verdadero Tesoro de la Mente

Las calles torcidas de mi pueblo narran en silencio la historia de las decisiones del pasado.
Autora
Por © Cira Arroyo Fuentes
Viernes 26 de junio de 2026
©️ 2026 Cira Arroyo Fuentes. Todos los derechos reservados.
Introducción
Con un panorama claro gracias al camino recorrido, he aprendido a observar el mundo con los ojos bien abiertos. 
Muchas veces en la vida me llamaron loca, o me dijeron de todo por pensar diferente, conformarme con poco y huir de las deudas. 
Bien aprendí de mis padres y de mi hermano Manuel Ángel que quien mucho abarca, poco aprieta, porque se endeuda y pierde su paz.
A mi papá nunca le gustaron las deudas.
Descubrí que es más importante tener liquidez que tener mucha tierra estancada pagando impuestos altísimos. 
Si la tierra no se puede segregar y no está generando nada, se convierte en una trampa; nadie la va a comprar en masa a menos que se venda barata.
Ahora que los impuestos son tan altos, ya nadie quiere tener extensiones tan grandes que terminen hundiendo sus finanzas. 
Las grandes extensiones de tierra no son nada si no se ponen a producir.
Hoy me doy cuenta de que lo que habita en mi sangre no es locura, sino la herencia de una inteligencia profunda. 
Caminando por La Guácima y analizando el caos de sus embotellamientos viales, el Espíritu Santo me ha guiado a descubrir que la geografía de nuestro pueblo está amarrada al egoísmo histórico de unos y a la inmensa generosidad de otros.
Mensaje Corto (Esencia del mensaje)
El colapso vial de La Guácima es el reflejo de su propia historia. 
Las calles quedaron torcidas y en embudo porque en el pasado hubo terratenientes egoístas que no quisieron ceder ni "sal para un huevo" para el bien común, prefiriendo jalar solo para sus sacos. 
Hoy, los herederos de esa ambición viven encarcelados en sus propias fincas y fortunas. 
Como les sale muy caro abrir calles y dividir sus tierras, pretenden que el mismo pueblo les construya vías a su conveniencia e inventan vías alternas innecesarias porque son más un lujo que una necesidad. 
Frente a esa prisión material, quienes somos de a pie caminamos libres. 
Lo que urge no es cumplir caprichos de terratenientes ahogados en sus tierras por no tener salidas en su propiedad, sino abrir las salidas más importantes públicas para que el pueblo respire. 
El verdadero tesoro no es el oro; es la riqueza espiritual que Dios nos da.
Versículo Bíblico relacionado
"No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo... Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón."Mateo 6:19-21
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Nota de la autora
Escribo estas líneas con suma franqueza desde mi Rinconcito de Paz, el pedacito de tierra heredado de mis ancestros que defenderé con uñas y dientes. 
No permitamos que el afán del materialismo nos apague el cerebro ni nos quite la paz. 
Vinimos a este mundo a servir, no a que nos sirvan.
📜 Nota Especial de la Autora: 
La Trampa Mortal de los Impuestos Territoriales: El Ahogo de los Grandes Terratenientes.
Hoy en día, los grandes terratenientes que quieren actuar con honestidad en Costa Rica se encuentran atrapados en un callejón sin salida. Si no ocultan información ni hacen artimañas en las municipalidades, los impuestos por tener fincas de gran tamaño son una exageración total.
Estas personas se ven forzadas a trabajar de sol a sol, de forma esclava, únicamente para poder sacar el dinero que les exige el gobierno local. 
Al final, tener extensiones de tierra tan grandes no es sinónimo de riqueza, sino de una carga pesada que no deja descansar la mente ni el cuerpo.
La Realidad de Nuestras Pensiones
Para entender la gravedad del asunto, basta con mirar la realidad de nuestros adultos mayores.
Cuando llega el cobro de los impuestos municipales el presupuesto de cada uno se reduce drásticamente.
Si yo, teniendo este rinconcito, debo estirar cada colón para que mi dinero me alcance, ¿qué le depara a quien tiene fincas enormes bajo las tarifas de impuestos actuales? 
La carga tributaria desproporcionada obliga a la gente a vender sus grandes extensiones de tierra a precio de gallina flaca o a vivir en la miseria con el agua al cuello.
Una Reflexión Final
La ambición por acumular tierra sin ponerla a producir destruye las finanzas de cualquier familia. 
Es preferible mil veces tener liquidez, vivir con sencillez y conservar la paz del espíritu, que ser el dueño de un gran imperio de hectáreas muertas que solo sirven para engordar los caños de la municipalidad mientras el dueño no tiene qué comer.
Nota de Colaboración
Ministerio Independiente de Escritos Cira Arroyo Fuentes
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Mensaje Largo con citas bíblicas incorporadas
Capítulo I: Las Cicatrices del Pasado y el Parque que no Fue
Basta con ser un poco observador para descifrar lo que ha sucedido en La Guácima a través de los años. Si miráramos el mapa desde un radar, veríamos el contraste: calles internas impecables con aceras perfectas que conducen a las fincas de aquellos que usaron la política para beneficiarse a sí mismos, mientras las vías principales colapsan. Originalmente, frente a la iglesia, Don Espíritu Santo Salas planeó un hermoso parque y cuadrantes para la comunidad. Sin embargo, el desorden se impuso porque ciertos terratenientes se negaron a colaborar. Como dice el dicho popular que me inspiró el Señor: "No quieren dar sal para un huevo, pero les encanta recibir sal para los huevos de ellos". Chupan del pueblo, pero no están dispuestos a aportar nada para el bien público.
Afortunadamente, la historia hace justicia. Entre esos mismos grandes propietarios hubo hombres de corazón desprendido, como mi tío abuelo, don Juancito Arias Chaves (hermano de mi abuelita María Arias Chaves). Gracias a su despojo y su generosidad, cedió terrenos para que hoy tengamos el centro y el cuadrante del pueblo. Hubo quienes se entregaron por amor a su comunidad, cumpliendo la máxima de que “el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir” (Mateo 20:28).

Capítulo II: La Prisión de las Grandes Fincas y el Interés Privado

Hoy vemos personas tan llenas de orgullo material en La Guácima y en todo Costa Rica que les da vergüenza que las vean caminando o a pie; no se bajan de sus vehículos lujosos por miedo a perder su liquidez o su estatus aparente. Esas personas no solo están atrapadas por sus fortunas, sino que viven atrapadas en sus inmensas fincas. Tienen tantas hectáreas que ya no saben cómo dividirlas y, como les sale sumamente caro pagar por el diseño y la construcción de calles internas, buscan mañas para que el mismo pueblo se las construya con los impuestos de todos.
Presionan para abrir caminos que solo benefician sus intereses particulares y privados, buscando que el gobierno local les financie los accesos para aumentar el valor de sus tierras, aunque realmente esas calles no sean necesarias para el desarrollo real de la comunidad. Viven encarcelados en un ciclo cansado de acumulación porque saben que al morir no se llevarán nada, olvidando lo que nos advierte la Palabra de Dios: “Porque ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?”

(Marcos 8:36).

Capítulo III: La Libertad de Caminar con el Verdadero Tesoro
Yo camino libre y con paz porque no dependo de un auto. Defiendo los derechos de los de a pie. Entiendo que lo que La Guácima necesita con urgencia no es hacerle el favor a los terratenientes para abrirles sus proyectos, sino construir las calles más importantes, las que realmente le den una salida real al pueblo y conecten de verdad. Proyectos urgentes como la ruta de El Sobasto para enlazar con la Ruta 27 son los que valen la pena porque devuelven la fluidez a la gente de a pie y al transporte público.
Mientras los conductores se llenan de estrés en las presas, el caminar mantiene el cuerpo activo y la mente despierta para recibir las bendiciones del cielo. Por encima de todo, cuido mi mente. Mi mayor temor no es perder dinero o colones, sino dejar escapar los pensamientos y las riquezas espirituales que el Espíritu Santo deposita en mí.

Conclusión

El embotellamiento exterior es el vivo reflejo del embotellamiento interior de un mundo ciego por la codicia. De nada vale rodearse de diamantes, fincas o carros de oro que al final terminarán obsoletos y arrumbados en una calle, si al final el cerebro y el alma colapsan por el estrés de la ambición. Prefiero pasar necesidades materiales pero conservar mi mina de oro intacta: una mente lúcida, un corazón dispuesto al servicio y la bendita certeza de que mi Rinconcito de Paz está resguardado por la presencia de Dios y la memoria bendita de mis ancestros.
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Bibliografía
  • Testimonios orales y recuerdos rescatados de Manuel Ángel Arroyo Fuentes e Isabel Salas.
  • La Santa Biblia (Versión Reina-Valera 1960).
  • Informes y planes de ordenamiento vial de la Municipalidad de Alajuela (Proyecto Conector El Sobasto).

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