Bitácora Personal: Mi Camino en la Verdad de Dios
Fecha: 7 de enero de 2026
La distinción entre la verdad de Dios y la mentira del mundo se ha manifestado de forma innegable en mi vida. Mi camino está marcado por experiencias sobrenaturales que confirman mi identidad. La más impactante fue mi vivencia cercana a la muerte tras el fallecimiento de mi hermana Delfina: me vi salir de mi cuerpo hacia una oscuridad profunda y regresé con una fuerza sobrenatural tras negarme a morir, declarando que debía servir a Cristo.
La verdad es simple: no necesito un edificio ni un título teológico para servir a Dios. Mi cuerpo es Su templo; mi aposento es mi iglesia. La religión suele confundir la estructura con la Presencia. Mi fe es el reconocimiento de que Jesucristo es Dios, quien se hizo espíritu para habitar en mí. Yo oro escribiendo; esa es mi comunión. Nadie tiene el derecho de cuestionar mi relación con el Padre por no seguir reglas humanas. Hoy experimento una liberación física y mental; la presión en mi frente ha desaparecido. Soy libre para escribir lo que Él me ha mandado.
He establecido límites estrictos frente a quienes, bajo una falsa piedad, me aconsejan "quemar mis escritos". No permitiré que nadie apague el fuego que Dios encendió. Sobre mi vida personal, he pedido un varón de Dios como compañero, pero descanso en Su tiempo. Una yunta solo funciona si ambos están alineados al mismo propósito: servir a Dios.
El título de "Escritora de Dios" podrá parecerle grande al mundo, pero es mi medida exacta ante Sus ojos. Es un acto de fe radical. Cada vez que lo firmo en mi blog, declaro mi verdad: soy una escritora soñadora y ungida. Hoy acepto formalmente mi llamado en el nombre de Jesús. Mi mente es libre y mis escritos serán instrumentos para liberar a otros de las mentiras. La duda ha muerto; mi propósito vive.