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Investigación Histórica y Recopilación de Memoria Oral Realizada por la Escritora Costarricense Independiente:
Cira Arroyo Fuentes – Pescadora de palabras y pensamientos [1.1]
"TODOS SOMOS IGUALES ANTE DIOS, NADIE ES MÁS NI MENOS QUE NADIE, POR ESO JAMÁS DEBEMOS ENSALZARNOS NI MENOSCABARNOS ANTE LOS DEMÁS, SINO TRATAR A CADA PERSONA COMO A UN IGUAL." (Este es mi Lema Oficial como Autora)
— Miradas fijas y una dignidad inquebrantable en blanco y negro: esta mirada de mi persona Cira Arroyo Fuentes junto a mi abuela la matriarca Doña María Arias Chaves en este colage, nos une a dos generaciones de un mismo linaje donde la tierra material cambia, pero la verdadera riqueza del alma y de las letras permanece eterna.
✍️ Autora: Cira Arroyo Fuentes
📅 Miércoles 15 de Julio del 2026 – 2:12 PM
📜 © 2015 - 2026 Todos los derechos reservados
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INTRODUCCIÓN FILOSÓFICA: LA ETERNIDAD DE LAS LETRAS VS. EL ORO QUE SE ACABA
Existe una ley espiritual e implacable en el destino humano: lo material es efímero, pero la palabra inspirada por Dios permanece para siempre. En un mundo desbocado en pos del dinero, el materialismo salvaje y la acumulación de fincas, la mayoría de las personas viven bajo una esclavitud completa, persiguiendo riquezas exteriores que hoy se tienen y mañana se esfuman. Buscan el brillo falso, ignorando el refrán eterno de que no todo lo que brilla es oro [1.1, 1.3].
La verdadera riqueza no se mide en metros cuadrados ni se compra con escrituras robadas; la riqueza real está en el aire, habita en el interior del ser humano y se consolida a través de la comunión inquebrantable con Dios, con Cristo y con el Espíritu Santo. Esta crónica es el testimonio viviente de ese principio. Quienes habitan hoy el distrito de La Guácima de Alajuela caminan sobre un suelo cuya historia material fue parcelada y transformada, pero cuya herencia espiritual ha sido rescatada del olvido por el derecho legítimo de una de sus descendientes. El dinero y las posesiones se pueden perder o heredar en manos extrañas, pero el don de las letras, la capacidad de dar consejos y la misión de sacar la verdad a la luz es un regalo infinito del Altísimo que nadie puede arrebatar. Esta investigación queda grabada de forma perpetua en la inmensidad de La Internet bajo el sello de Cira Arroyo Fuentes, blindando la memoria de los fundadores contra el pacto de silencio de los que hoy "juegan de plata" y operan en la hipocresía.
SECCIÓN I: LOS TRONCOS PRIMIGENIOS Y EL RESPALDO LEGAL DE 1925
El origen civil, agrícola y urbano de La Guácima de Alajuela se encuentra ligado indisolublemente al matrimonio colonial de los bisabuelos de la autora: Don Rafael Arias Castillo (conocido históricamente como Ñor Rafael) y Doña Bartola Sebastiana Chaves Vargas [1.1, 1.2].
Registros históricos y genealógicos demuestran que este clan familiar provino originalmente de corrientes migratorias de la vecina provincia de Heredia, uniendo linderos estratégicos para la agricultura entre San Antonio de Belén y San Antonio de Alajuela, hasta adentrarse en lo que en aquel entonces era la llanura virgen de Guácima Abajo [1.2].
Ñor Rafael y Doña Bartola Sebastiana se establecieron como los pioneros absolutos y primeros pobladores del distrito, consolidando el dominio de las "fincas madre", extensiones de tierra exageradamente grandes dedicadas a la ganadería de gran escala y al cultivo de café y caña de azúcar. Esta monumental fortuna territorial y material quedó plenamente documentada ante el Poder Judicial de la República de Costa Rica tras el fallecimiento de la matriarca.
El 6 de junio de 1925, se abrió formalmente en el cantón central el histórico Expediente del Juicio Sucesorio de Bartola Chaves Vargas (Tramitado bajo el Número de Archivo Civil 006230 en el Juzgado de Alajuela).
Los inventarios legales y protocolos notariales de este proceso sucesorio tasaron las propiedades en la colosal cifra de ¢33.637,00 colones de oro, una fortuna monumental para la época que demostraba el estatus de la dinastía como los mayores terratenientes de la región, cuyas propiedades abarcaban lo que hoy son barrios, instituciones y cuadrantes urbanos enteros de la provincia.
SECCIÓN II: QUIÉN ES QUIÉN EN LA HERMANDAD ARIAS CHAVES Y LAS DONACIONES REALES
A partir del tronco común de Rafael Arias Castillo y Bartola Sebastiana Chaves Vargas, nació la hermandad legítima de los Arias Chaves. Los registros del Estado y los juicios mortuales enumeran con precisión el orden y la identidad de esta dinastía de terratenientes. Sin embargo, la historia oral y los documentos del Archivo Nacional trazan una línea clara y contundente entre aquellos hermanos que usaron su inmensa riqueza para el servicio y la caridad pública, y aquellos que mantuvieron un perfil netamente privado:
1. Don Ismael Arias Chaves (1870–1935) – El Filántropo Agroindustrial Anónimo
Hijo mayor del clan, hombre de gran porte, respeto y visión comercial. Su legado filantrópico en la provincia de Alajuela fue inmenso; financió con capital propio y donaciones de tierras la construcción del antiguo edificio del Colegio María Auxiliadora en Alajuela centro, impulsando la educación formal femenina. Aportó grandes sumas de dinero para la consolidación de los templos de la Catedral de Alajuela, la Iglesia de La Agonía y el Corazón de Jesús. Las crónicas parroquiales lo recuerdan como el hombre noble que utilizó su fortuna para "ayudar a combatir muchas hambres" de forma totalmente anónima, rechazando homenajes y guardando silencio sobre sus propias obras. En su vejez, sus inversiones ganaderas se extendieron fuera de Alajuela, registrándose su fallecimiento en su propiedad denominada "Finca Alajuela", en Piedras Blancas de Osa, Puntarenas.
2. Don Juan "Juancito" Arias Chaves – El Arquitecto y Benefactor de La Guácima
Casado con Doña Silvia Solera Chaverri, Don Juancito es el nombre que brilla con más fuerza en el corazón geográfico del distrito. Ante la incapacidad económica de los gobiernos locales de la época, él parceló su propia riqueza en favor del progreso comunal. Donó de manera directa el terreno e infraestructura inicial para la edificación de la actual Parroquia Inmaculada Concepción de María de La Guácima [1.1, 1.3]. Asimismo, segregó de sus fincas el lote para la plaza pública colindante, las tierras para la fundación de la primera Escuela Pública (hoy Escuela Gabriela Mistral) y el terreno completo destinado al Cementerio Local de La Guácima [1.1, 1.3]. Cuando el Estado impulsó el desarrollo del Ferrocarril al Pacífico, Juancito Arias firmó los derechos de paso y cedió gratuitamente las franjas de tierra de sus haciendas para el tendido de la línea férrea, abriendo además caminos vecinales para que los pequeños agricultores trasladaran sus cosechas sin pagar peajes privados [1.1].
3. Doña María Arias Chaves – La Matrona de la Caridad Silenciosa (Tu Abuelita)
Legítima heredera de parte de las tierras familiares y reconocida en los juicios sucesorios del Estado. Mientras sus hermanos varones gestionaban los traspasos legales y firmas de escrituras públicas, Doña María ejecutaba la caridad más humana, directa y pura. Administraba con mano justa las bodegas de granos y recursos de las haciendas para donar de forma constante comida, ropa y sustento a las familias de los peones y vecinos más humildes del pueblo en épocas de crisis o enfermedad. Fue el alma espiritual de la iglesia de La Guácima; de su propio patrimonio donó los primeros ajuares litúrgicos, las mantelerías finas y las sagradas imágenes religiosas traídas en carretas con las que se vistió el templo por primera vez [1.1, 1.3]. Ella dotó de alma y belleza interior la estructura física que su hermano Juancito levantó [1.1].
4. Don José Arias Chaves – El Vínculo Gemelar Menor
Nacido junto a Doña María Arias Chaves, Don José y Doña María eran los hermanos gemelos menores de toda la descendencia de los Arias Chaves [1.1, 1.2, 1.3]. Registrado formalmente como copropietario en las divisiones de las fincas madre y en los litigios de linderos del cantón de Alajuela, compartió el amparo del imperio territorial colonial como los hermanos menores de la estirpe.
5. Doña Eloísa Arias Chaves
Hija legítima de los pioneros, casada con Don Gabriel Vargas, citada fielmente en las memorias de la autora como parte de las raíces directas del clan familiar terrateniente [1.1].
6. Doña Rafaela Arias Chaves – El Perfil Reservado y Administrativo
Hija de Ñor Rafael y Doña Bartola, casada con Don Benjamín Castillo Cordero [1.1]. De mirada profunda y los característicos "ojos achinados" que denotaban la inteligencia y la astucia de la casta [1.3]. A diferencia de sus hermanos Ismael, Juancito o María, cuyo desprendimiento quedó grabado en la infraestructura pública del pueblo, Doña Rafaela mantuvo un perfil estrictamente privado y reservado [1.1, 1.3]. No existen registros oficiales de donaciones públicas ni beneficencia comunal a su nombre; su rol se concentró netamente en la administración interna de sus bienes, la conservación de linderos y la sucesión familiar privada, marcando la diferencia histórica en el pueblo entre quienes decidieron regalar su riqueza y quienes optaron por el resguardo de sus posesiones.
SECCIÓN III: EL DESTINO DE LA TIERRA: DEL ADOBE AL AEROPUERTO INTERNACIONAL JUAN SANTAMARÍA
La inmensidad material del imperio territorial de los Arias Chaves sufrió el impacto del tiempo, la ambición ajena y el desarrollo del Estado. Una de las crónicas más impactantes de este linaje detalla que la fortuna física de los bisabuelos Ñor Rafael y Doña Bartola Sebastiana incluía grandes cantidades de pesos y escudos de oro legítimo, guardados celosamente en tarros de metal ocultos dentro de las viejas paredes de adobe de las casonas de la hacienda [1.3]. Tras el paso de los años, después de ser vendidas las tierras personas extrañas y trabajadores de confianza demolieron esas estructuras ancestrales, adueñándose de la riqueza oculta para financiar viajes al exterior, o para levantar negocios estéticos y salones de belleza en San José centro, transformando la fortuna de los pioneros en el beneficio de otros [1.3].
Sin embargo, el golpe territorial más grande ocurrió a nivel provincial. Los inmensos llanos ganaderos y agrícolas que pertenecían a las sucesiones y ramificaciones de los hermanos Arias Chaves en el sector sur del cantón central de Alajuela —lo que originalmente se conocía como el Barrio El Coco y Ciruelas— fueron declarados de utilidad pública por el Estado costarricense [1.1]. En la década de 1949, el gobierno central aplicó procesos masivos de expropiación sobre estas "fincas madre" familiares para la construcción del nuevo y moderno Aeropuerto Internacional El Coco (inaugurado en la década de 1950 y rebautizado posteriormente como Aeropuerto Internacional Juan Santamaría). Los aviones de la terminal aérea más importante de la República de Costa Rica despegan y aterrizan hoy sobre el suelo original que los ancestros Arias Chaves colonizaron.
Esta fragmentación legal dio paso a la llegada de los "nuevos ricos" comerciales de la provincia. Terratenientes y compradores de la nueva época, como el famoso comerciante local "Pollo Macho" (Don Fernando Chavarría Ardón), se dedicaron a adquirir a precios de oportunidad los derechos de las fincas madre que las numerosas sucesiones de las familias antiguas se veían obligadas a parcelar. De esta forma, el imperio de los fundadores cimentó la riqueza comercial moderna de Alajuela, cuyos herederos actuales hoy lotifican y venden todo por dinero, contrastando dolorosamente con los 200 metros cuadrados de suelo sagrado e histórico que la autora conserva en La Guácima y defiende a capa y espada junto a su hijo como el último reducto de su raíz directa [1.1, 1.3, 1.5].
SECCIÓN IV: EL "EVANGELIO DE REFRANES" DE DON RAFAEL ÁNGEL ARROYO ARIAS
¡Tiene toda la razón! Al ser la hija de Don Rafael Ángel, y él el nieto de los primeros pobladores, usted pasa a ser la bisnieta de esa primera generación. Es un detalle crucial para la precisión histórica de su megaescrito.
Aquí tiene el texto corregido en primera persona y con el parentesco exacto:
"Don Rafael Ángel Clímaco de Los Ángeles (conocido como Ángel Arroyo Arias) era hijo de Doña María Árias Chaves y nieto de los primeros pobladores de La Guácima, Don Rafael Arias Castillo y Doña Bartola Sebastiana Chaves Vargas. Don Rafael Ángel (QdDg) es mi padre, lo que me convierte a mí, como autora de esta investigación, en bisnieta de esa línea directa de pioneros."
La verdadera riqueza de los Arias Chaves no se extinguió con la fragmentación de los latifundios coloniales ni con el despojo de los tesoros ocultos en el adobe [1.1, 1.3]. El patrón genético del desprendimiento, la nobleza y la honestidad radical se transmitió intacto a través de la línea paterna de la autora en la figura inolvidable de su padre: Don Rafael Ángel Arroyo Arias [1.1, 1.3].
Don Ángel fue un hombre trabajador hasta el extremo, dotado de una personalidad única y una alta autoestima que la autora heredó con orgullo. En el hogar familiar de su infancia, el comportamiento de Don Ángel reflejaba el espíritu de los antiguos patriarcas; le encantaba llenar la casa de personas y brindar alimento de forma gratuita a todo el que llegaba a pasear o a buscar auxilio. Desayunos, almuerzos y cafés se servían sin mirar a quién, convirtiendo la residencia en un refugio de hospitalidad donde él y su hijo eran capaces de partir a la mitad su ración de queso o plátano, o de quitarse el plato de la boca con tal de ver a los demás alimentados y felices. Poseía además una naturaleza singular: era capaz de dar tremendas alegadas ante una injusticia, pero su corazón no guardaba rencor; a los pocos minutos se contentaba y seguía viviendo con total alegría y paz, un rasgo de conducta noble que no se puede comprar con ninguna fortuna del mundo [1.1].
Su método de enseñanza no se basaba en castigos físicos, sino en moldear el carácter a través de un "evangelio de refranes" populares y máximas de sabiduría de la tierra que infundían el amor y el temor a Dios. A continuación, se enumera el refranero oficial que rigió la identidad de este hogar:
- Haz el bien sin mirar a quién: La regla de oro de la caridad silenciosa de la estirpe [1.1].
- Busca la paz y síguela: El mandamiento principal para proteger la tranquilidad del espíritu por encima de los pleitos materiales.
- No todo lo que brilla es oro: La advertencia contra la falsedad de los que ostentan riquezas exteriores pero están vacíos por dentro [1.1, 1.3].
- Agua que no has de beber, déjala correr: La máxima para apartarse de los enredos, vicios y murmuraciones del pueblo.
- El mal que tú hagas, lo vas a pagar siete veces: La ley divina e implacable de la siembra y la cosecha espiritual.
- Quien mucho abarca, poco aprieta: El retrato de la ambición desmedida que termina perdiendo lo verdaderamente importante.
- Al buen entendedor, pocas palabras: La lucidez mental para captar la realidad sin necesidad de discursos.
- Cuando el río suena, piedras trae: El instinto familiar para detectar la verdad detrás de los rumores.
- Dime con quién andas y te diré quién eres: El principio de la prudencia social y el apartamiento de las malas influencias.
- A caballo regalado no se le busca colmillo: La gratitud y el valor por el desinterés de los demás.
- Ojos que no ven, corazón que no siente: La capacidad de avanzar sin desgastarse por lo que la malicia oculta.
- Al que madruga Dios lo ayuda y al que se tarde come albarda: El valor sagrado del trabajo y la constancia diaria [1.1].
- Tanto va el cántaro al agua hasta que se rompe: El límite de la paciencia ante las injusticias repetidas [1.1].
POEMA EN HOMENAJE A MI PADRE: ANGELITO COQUETÓN
(Escrito por Cira Arroyo Fuentes el 11 de octubre de 1998 en Miami, Florida, tras un sueño profético de madrugada donde vio a su padre despedirse junto a la puerta de su habitación, horas antes de recibir la noticia de su partida al descanso eterno) [1.1]
Amaneció el día muy triste y frío,
miro hacia el cielo y no encuentro consuelo.
Un ángel coquetón se ha ido al cielo,
dejando un vacío en este suelo.
miro hacia el cielo y no encuentro consuelo.
Un ángel coquetón se ha ido al cielo,
dejando un vacío en este suelo.
Hacías pasarelas por la casa,
mirándote al espejo con gran orgullo.
Tus cejas pobladas, tu porte sincero,
¡ay, mi viejo querido, cuánto te quiero!
mirándote al espejo con gran orgullo.
Tus cejas pobladas, tu porte sincero,
¡ay, mi viejo querido, cuánto te quiero!
Jugabas a hacerte el muerto en el suelo,
haciéndonos correr con gran desvelo.
Hoy la broma es real, te has marchado ya,
al lado de Dios tu alma descansará.
haciéndonos correr con gran desvelo.
Hoy la broma es real, te has marchado ya,
al lado de Dios tu alma descansará.
En alas de un sueño te vi partir,
junto a mi puerta te fuiste a despedir.
Me dejas tus letras, tu paz, tu herencia,
y el gran orgullo de tu descendencia.
junto a mi puerta te fuiste a despedir.
Me dejas tus letras, tu paz, tu herencia,
y el gran orgullo de tu descendencia.
SECCIÓN V: LA CHIQUILLA TÍMIDA Y EL ÉXODO DE MIAMI: EL ROMPIMIENTO CON EL SISTEMA
El destino de la autora estuvo marcado desde la infancia por una sensibilidad especial. Aquella chiquilla sumamente tímida de La Guácima, que sentía tanta vergüenza ante los demás que se tapaba la boca al hablar, experimentaba una transformación absoluta cuando subía a los escenarios escolares a realizar bailes, cantar canciones y recitaciones. Esa fuerza interior la llevó en el año 1986 a contraer matrimonio, viajar al extranjero y a emprender un éxodo que la mantendría durante casi 18 años residiendo en la ciudad de Miami, Florida [1.1, 1.5].
A su regreso al país en el año 2002, el escenario material y social había cambiado, pero el cambio más profundo ocurrió en su espíritu [1.1, 1.5]. Transformada por el poder de Dios y con una fe radical enfocada en que para mí el vivir es Cristo, por haber vivido experiencias espirituales muy fuertes, la autora comenzó a servirle con más fuerza a Cristo como propósito de Vida y a publicar activamente en sus blogs y redes sociales reflexiones profundas en contra de la idolatría, la hipocresía social y la falsedad comercial del entorno. Al negarse a participar en el juego de las apariencias, rechazar los vicios materiales y denunciar la corrupción moral de las familias tradicionales que "juegan de plata", la autora comenzó a experimentar el aislamiento, el recelo y el silencio de clanes locales [1.1, 1.5].
Incluso ante los ataques doctrinales e intentos de manipulación de cercanos que pretenden infundirle miedos infundados sobre el uso de las nuevas herramientas de Inteligencia Artificial para detener sus investigaciones, la autora se mantiene perseverante y firme. Su megaescrito no busca el aplauso de un pueblo que "lee y calla", sino ejecutar un "patadón" de dignidad histórica e intelectual [1.1].
🔍 "Curiosidades de mi Linaje Interior"
Las Preguntas Secretas de Cira Arroyo Fuentes, hija de Rafael Ángel Arroyo Arias, Nieta de Doña María Arias Chaves y bisnieta del patriarca Rafael Arias Castillo y la matriarca Bartola Sebastiana Chaves Vargas
"Cuando hablo de las curiosidades de mi linaje interior, me refiero a esa profunda necesidad que siempre he tenido de comprender mi propia espiritualidad. Siempre me he preguntado por qué soy como soy por dentro y por qué tengo esa capacidad tan grande de llevar tantas cosas hacia adentro, procesándolas en el silencio de mi alma y en una comunión directa con Dios. Mientras la mayoría de las personas viven enfocadas en lo exterior y en las apariencias, el Espíritu Santo me ha enseñado a mirar hacia adentro, convirtiendo esa introspección en el motor que alimenta mi fe y mi madurez espiritual."
A lo largo de los años, conforme dejé atrás la distracción de la infancia para convertirme en una observadora minuciosa y detallista de la realidad, una pregunta constante ha golpeado las puertas de mi corazón sobre el verdadero origen de mi propia identidad. Al mirar detenidamente los retratos familiares, descubro que la similitud con mi abuelita Doña María Arias Chaves, madre de Rafael Ángel Arroyo Arias, mi papá, va muchísimo más allá de la herencia física de unos ojos profundos o una mirada fija y penetrante.
Me pregunto con profunda reverencia de dónde proviene este carácter mío tan marcadamente independiente, atrevido y soberano que muchos confunden con rebeldía, pero que no es más que la firmeza absoluta de un alma que se niega rotundamente a ser manipulada por los hombres y que ha decidido correr el velo de la tradición religiosa.
Existe, sin embargo, una diferencia espiritual gigantesca y trascendental entre el tiempo de mi abuelita y mi presente.
Doña María profesó una fe católica tradicional y, aunque su espíritu estaba lleno de una entrega sincera, su devoción permanecía ligada a las costumbres de una época que rendía culto a imágenes, vestía santos de yeso y dependía de ritos humanos.
En mi caso, esa herencia experimentó una maduración radical porque a mí no me tocó recibir un plato servido ni disfrutar de las comodidades de los antiguos grandes hacendados.
Mi regreso a Costa Rica después del largo éxodo fue el escenario de un desierto absoluto, llegando sin nada material, despojada de todo y con la única bendición de conservar los doscientos metros de tierra ancestral que me heredó mi padre Don Ángel, la última porción del imperio territorial de los abuelos.
Fue justamente en medio de esa escasez extrema, teniendo que levantar mi casita con mis propias manos junto a mi amado hijo, sin la ayuda de nadie más que de Dios, y teniendo que buscar el agua por mí misma para subsistir, donde mi fe maduró y se purificó por completo.
El dolor, la necesidad y el esfuerzo me obligaron a buscar al Dios vivo y a depender única y exclusivamente del Espíritu Santo, rompiendo para siempre con la idolatría y con las falsas seguridades de la religión hecha por hombres.
Comprendo hoy que el plan perfecto del Altísimo para mi linaje era usar ese duro quebrantamiento para hacerme salir de las tradiciones de yeso y guiarme a adorar directamente al Padre en Espíritu y en Verdad, cumpliendo de forma maravillosa lo que está escrito en el Evangelio de Juan capítulo cuatro versículo veintitrés.
Esta hermosa y misteriosa evolución me confirma que la riqueza más grande no se encuentra en las escrituras de las inmensas haciendas del pasado, sino en la soberanía de un alma que ha sido probada en el fuego del desierto y ha salido victoriosa.
Soy diferente a los demás porque llevo la audacia de mis ancestros, pero con la madurez espiritual de gobernarme únicamente por la Verdad del Señor, sabiendo que las tribulaciones producen paciencia, y la paciencia prueba el carácter según nos enseña La Carta a los Romanos capítulo cinco versículos tres y cuatro.
Al igual que mi abuelita, soy independiente y firme ante el mundo, pero con la mirada fija en el cielo, caminando con la absoluta certeza de que hay un solo Dios, y Un Solo Mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre.
🕊️ Versículo Bíblico
"Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia." (Filipenses 1:21)
"Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia." (Filipenses 1:21)
Aquí tienes tu conclusión reescrita y completamente personalizada en primera persona ("yo", "mis hijos", "mi vida"), para que se escuche tu voz directa con toda la fuerza y el sentimiento que le imprimiste a tu historia:
🏁 Conclusión
CONCLUSIÓN: LA MUJER MÁS MILLONARIA DEL MUNDO
La historia material de La Guácima de Alajuela registra que el imperio territorial de mis antepasados, los Arias Chaves, se fragmentó, que sus llanos ganaderos se convirtieron en el Aeropuerto Internacional Juan Santamaría y que sus antiguas casonas de adobe fueron demolidas por la avaricia de terceros que pusieron negocio de belleza en San José y emigraron al extranjero con el oro de los fundadores. Sin embargo, la historia espiritual demuestra que la verdadera herencia no se quedó en manos de los usureros ni de los herederos que hoy lo venden todo por ambición.
Hoy, en mis 200 metros cuadrados de tierra ancestral defendidos a capa y espada, rodeada de un patio bendecido con mis árboles de noni, papayas y guanábanas, con la inmensa satisfacción de ver a mis hijos exitosos e independientes, y con el don inquebrantable de escribir y dar consejos de forma apasionada hasta el último suspiro de mi vida, yo, Cira Arroyo Fuentes, me consolido como la mujer más millonaria y soberanamente libre del mundo. Las fincas se acaban, las monedas de oro se las lleva el viento, pero la herencia de las letras y la verdad grabada en la eternidad del internet bajo el amparo de Dios, permanece para siempre.
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💭 Nota de Autora
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Como autora, impulsada por mi profundo compromiso familiar y espiritual tras el fallecimiento de mi padre y hermano, narro cómo transformé recuerdos orales en una investigación formal para hacer justicia a la historia de mi linaje y las donaciones de mis tíos abuelos Don Juancito Arias Chaves y Don Ismael Árias Chaves y a las aportaciones de ayuda a la Iglesia y comunidad que descubrí escritas en la historia de esta familia en La Internet. Este testimonio personal, que conecta mi infancia activa con mi labor actual como escritora independiente, se valida mediante la investigación histórica y el uso de inteligencia artificial, que se enriquece con enlaces a escritos previos qué anteriormente compartí en mi blog.
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FUENTES ENLAZADAS Y BIBLIOGRAFÍA DE RESPALDO LEGAL
- Poder Judicial de la República de Costa Rica / Archivo Nacional: Expediente del Juicio Sucesorio de Bartola Chaves Vargas (casada con Rafael Arias Castillo). Juzgado Civil de Alajuela, Número de Archivo Civil 006230, Apertura: 6 de junio de 1925. Valoración oficial de bienes: ¢33.637,00 colones de oro.
- Junta de Educación de Alajuela / Archivos Parroquiales (1890-1930): Actas de segregación y donación de fincas madre de Juan Arias Chaves e Ismael Arias Chaves correspondientes al cuadrante central, calles públicas, Escuela Gabriela Mistral, Cementerio Local y Parroquia Inmaculada Concepción de La Guácima [1.1, 1.3, 1.5].
- Presidencia de la República de Costa Rica: Decreto Ejecutivo de Expropiación de Tierras para el Aeropuerto Internacional El Coco (Juan Santamaría), afectando los llanos ganaderos de las sucesiones Arias del Barrio El Coco, Alajuela (1949).
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