Por Cira Arroyo Fuentes, 21/20/2022, 11:40am
Escribo, como, duermo, hago mis labores hogareñas cotidianas, vuelvo la casa al revés cada vez que puedo para cambiar de ambiente de acuerdo a la estación del año y días festivos, hago ejercicios, me curo con la ayuda de Dios y de doctores de los males que se me van presentando, salgo de compras y a resolver diligencias y pagos de servicios básicos de mi hogar, hablo con mis hijos y amistades y paseo de vez en cuando,...en eso se resúme mi vida... ahhhh; pero escribo en todo tiempo y en cada oportunidad que tengo porque es lo que más amo hacer en mi vida que me mantiene viva , en comunicación con Dios, con ustedes y conmigo misma porque mis escritos me nutren al salir y me retroalimentan cuando los vuelvo a leer porque ellos son un misterio que llena y resuelve mi vida con los misterios de Dios, que sólo se descubren estando en meditación y comunión íntima y constante con Él, teniéndolo presente en todo momento de nuestra vida.
Sé por esto que soy una carta leída porque soy de Cristo y mientras dejo pasar el tiempo en mi cordura con Dios que es locura para el mundo, les dejo meditando y pensando en que si estoy enferma o si estoy sana porque a algunos les choca el no saberlo porque las verdades que digo con tanta franqueza, le son a muchos como piedras que golpean su cabeza; pero a mí eso no me preocupa porque es mi responsabilidad ante Dios decirlas, y mientras sigo esperando con fe con que me sorprende Dios, la gente y la vida, tengo muchas cosas cotidianas y nuevas por hacer mientras sigo manteniéndome ocupada y dejo pasar el tiempo...y la vida, mientras sigo esperando con paciencia el momento de Dios para mí.
Con el dinero que tengo me doy lo mejor que puedo y regalos con frecuencia porque me amo, me doy mis gustos y no espero nada de nada ni de nadie porque sé que sólo dependo de Dios y de mí y que si recibo algo, se llega a mi vida como una bendición de Dios que con su amor le movió a alguien su corazón.
De lo único que tengo seguridad es de lo que tengo y que yo misma puedo darme porque todo lo demás no es seguro y es incierto, por eso cuido lo que tengo y no permito que nadie me destruya irresponsablemente por descuido o por maldad lo que tanto me ha costado y las ayudas y bendiciones que mis hijos y personas que me quieren me han dado.
Sé que Dios cuida de mí y de todos y de que en la medida que le sirvo y voy por la vida compartiendo lo que Él me da, voy viendo y recibiendo sus bendiciones y sé también que depende de mí y de mi disposición para servirle el ver muchos cambios a la manera de Dios en mí vida y en la vida de muchos, que cada día se nutren con lo que comparto al igual que yo porque Dios me lo da no sólo para mí sino para todos también.





