lunes, 18 de mayo de 2026

EL BASTÓN CONTRA LOS MONSTRUOS DE METAL: LA REALIDAD DE SER PEATÓN EN COSTA RICA


Autora: Cira Arroyo Fuentes
Fecha: Lunes 18 de mayo de 2026
Hora: 5:15 AM
Ubicación: La Guácima, Alajuela, Costa Rica
Todos los derechos reservados © 2026 por Cira Arroyo Fuentes

INTRODUCCIÓN
Soy una mujer de 63 años, vecina de La Guácima de Alajuela, ciudadana y peatona en una Costa Rica que parece haber olvidado el valor de la vida humana. Camino con la ayuda de un bastón. Para mí, este bastón no es un adorno teatral, ni un símbolo de lástima; es mi escudo, mi herramienta de libertad y la representación de mi derecho absoluto a moverme por el suelo que me vio nacer. Sin embargo, salir a las calles hoy en día no es un paseo: es salir a la guerra. Aunque camino sola, me debería acompañar un ejército invisible de leyes y derechos, pero la realidad en el asfalto de nuestros pueblos en Costa Rica es muy distinta, oscura y dolorosa.
Y si no fuera por Dios y su ejército celestial que nos protege a los peatones, muchos serían atropellados y hasta muertos constantemente por causa de asesinos irresponsables sin corazón al volante.
MENSAJE CORTO
Cruzar la calle en Costa Rica se ha convertido en un acto de supervivencia extrema donde el peatón arriesga la vida a cada paso, enfrentándose al egoísmo desmedido de conductores que ven al ser humano como un obstáculo y no como una vida que respetar.
MENSAJE LARGO
Los "Monstruos" de Metal y el Ego de Quienes Manejan
Las calles de nuestras comunidades se han inundado de esos objetos veloces de los que habla La Biblia, que corren a velocidades extremas. Los carros modernos ya no se diseñan para transportar, se diseñan como monstruos gigantescos y agresivos creados para intimidar. Pero el verdadero peligro no es el metal, sino el espíritu de quien va al volante. ¿Qué pasa por la mente de un chofer que ve a una persona mayor con un bastón y decide acelerar en lugar de frenar aún en un lugar en donde hay un retenedor de velocidad al que tiene que respetar donde al no frenar daña su auto por mero0 orgullo y matonería? ¿Qué clase de ego o de vacío espiritual los domina para creerse los dueños absolutos de la calle?
Al subirse a un carro, a muchos se les sube el orgullo. Miran al peatón por encima del hombro, con desprecio, como si quien camina fuera un "pobretón", un "miserable" o una cucaracha que se puede aplastar. Se olvidan de que el peatón es una persona, un ser humano con una historia, una familia y una dignidad intocable. Si ven a una muchacha o a un muchacho joven, ahí sí frenan u observan; pero si ven a un niño, a una madre cargando sus bolsas o a un adulto mayor con dificultades físicas, muestran su peor cara: la indiferencia y la brutalidad. En este mundo actual, donde muchos gastan millones en cuidar y amar a los animales, al peatón humano se le trata peor que a una alimaña.
El Miedo Vivo, y la Corrupción en el Asfalto
Ayer viví una situación extrema. Desesperada ante una fila de carros que me ignoraban en una calle recta, oscura y sin demarcación, tuve que meterme a la fuerza, dispuesta a defenderme a bastonazos si era necesario. Esos enfrentamientos son lamentables y peligrosos, pero nacen de la impotencia profunda. Cruzar la calle hoy genera una descarga de adrenalina y un temor real que hace llorar de tristeza. Uno no sabe si la persona que viene manejando a lo bruto está lúcida, o si viene bajo los efectos del alcohol o las drogas. El riesgo de morir atropellado por un irresponsable es una ruleta rusa diaria.
Y lo peor es la impunidad. Nos hablan de un país de derecho, pero la verdad es que en Costa Rica impera una corrupción vial escandalosa. Vemos constantemente en las noticias cómo "hijitos de papi y mami" destrozan vidas en las carreteras, juegan a las carreras, atropellan personas y, con dinero por debajo de la mesa, nunca van a la cárcel ni pagan por sus crímenes. Da vergüenza y ganas de llorar ver cómo la justicia se arrodilla ante el dinero, mientras el peatón humilde siempre lleva las de perder.
La Incompetencia del Ministerio de Obras Públicas y Transportes
¿Dónde están los recursos del Estado? El Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT) y el departamento de Ingeniería de Tránsito están pésimamente administrados. El gobierno recauda millones en impuestos, marchamos y combustibles, pero esos dineros caminan para otros lados menos para la seguridad del pueblo. ¿Qué les cuesta pintar un cruce peatonal? ¿Qué les cuesta instalar un semáforo peatonal en los pueblos y en las calles donde no hay esquinas adecuadas para cruzar?
El sistema nos obliga y empuja a tener carro, ignorando que habemos personas que, por elección propia, por razones económicas o por condiciones físicas, decidimos o no podemos manejar. Merecemos que se nos respete nuestro espacio. Las comunidades están atrapadas en un diseño vial salvaje que aísla a los más vulnerables.
Las Leyes de Costa Rica: Un Papel Mojado que Nadie Respeta
Sobre el papel, Costa Rica tiene leyes que se suponen que son un escudo para nosotros, pero en la práctica cotidiana no se cumplen porque la gente maneja a lo bruto y las autoridades no vigilan:
  1. La Ley 7600 (Igualdad de Oportunidades para Personas con Discapacidad): Esta ley exige la accesibilidad total y prohíbe la discriminación en el espacio público. Mi bastón es la señal en vivo de esta ley.
  2. La Ley de Tránsito por Vías Públicas Terrestres y Seguridad Vial (N.° 9078): Dicta claramente que el peatón siempre tiene la prioridad absoluta de paso. Los conductores están obligados a disminuir la velocidad o detenerse por completo ante zonas peatonales o personas con movilidad reducida.
  3. La Ley de Movilidad Peatonal (N.° 9976): Obliga a las municipalidades y al gobierno a construir aceras seguras, rampas y pasos peatonales idóneos para resguardar la vida de los ciudadanos.
Si estas leyes se respetaran, las calles lógicamente serían seguras. Como no se respetan, se convierten en una trampa mortal.
El Respaldo Divino: Lo que la Biblia Dice sobre Defender al Vulnerable
Quienes manejan con arrogancia y meten miedo con sus carros grandes —así como los que se llenan el cuerpo de tatuajes o marcas solo para intimidar a sus semejantes— deben recordar que Dios aborrece la soberbia y defiende con celo a los desamparados. Las escrituras son sumamente claras respecto a cómo se debe tratar al prójimo y la gravedad de abusar del poder:
  • Zacarías 7:10: «No oprimáis a la viuda, al huérfano, al extranjero ni al pobre; ni ninguno piense mal en su corazón contra su hermano». El conductor que le niega el paso a un anciano u oprime al peatón está rompiendo este mandato directo.
  • Proverbios 22:22-23: «No profeses falsedad contra el pobre, porque es pobre, ni quebrantes en la puerta al afligido; porque el Señor juzgará la causa de ellos, y despojará el alma de aquellos que los despojaren». Dios mismo se constituye en el abogado y defensor de quienes caminan desprotegidos frente al fuerte.
  • Isaías 10:1-2: «¡Ay de los que dictan leyes injustas, y de los que decretan tiranía, para deprimir en juicio a los pobres, y para quitar el derecho a los desamparados de mi pueblo...!» Una fuerte advertencia bíblica para las autoridades y ministros que no invierten los recursos en proteger al ciudadano de a pie.
  • Mateo 25:40: «De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis». Cada vez que un chofer le echa el carro encima a una persona mayor o la trata con desprecio, es al mismo Dios a quien está despreciando.
Análisis Final: La Podredumbre del Sistema y la Cobardía al Volante
Para entender la violencia en las carreteras, hay que mirar la descomposición de nuestras instituciones. Costa Rica está ahogada en una red de corrupción donde muchos empleados públicos ya no entran a las municipalidades, al Ministerio de Salud o a los cuerpos policiales a servir, sino a ver qué "mordida" pescan por debajo de la mesa. Buscan puestos específicos no por el salario legal, sino por el dinero sucio que le pueden arrancar a la gente manipulándola. Hemos visto casos vergonzosos de redes corruptas hasta en juntas directivas de colegios, donde directores estafan a padres de familia prometiendo proyectos que solo terminan llenando sus propios bolsillos. Esta costumbre de la "mordida" ha podrido al país: se tapan las denuncias con billetes, se compran silencios para que no cierren negocios y los inspectores miran para otro lado mientras las calles se destruyen.
Esta cochambre institucional genera una consecuencia directa y destructiva: EL CIUDADANO COSTARRICENSE ANDA ENCOLERIZADO. Los choferes pasan horas atrapados en presas interminables, viendo el desmadre de calles dañadas, la incompetencia estatal y el robo descarado de sus impuestos. Vienen desesperados, estresados y cargados de odio después de salir de sus trabajos.

Y aquí es donde estalla la injusticia: cuando ese conductor enfurecido ve a un peatón, a un motociclista o a un ciclista intentando cruzar, se le sube el ego y saca su peor frustración. Piensa con rabia: "Con todo lo que he manejado, lo cansado que vengo y las horas que perdí por culpa de este gobierno, yo no voy a dejar que este fulano o esta sutana se me atraviese. ¡Por aquí no pasa!".

EL PEATÓN TERMINA PAGANDO LOS PLATOS ROTOS DE LA CÓLERA QUE EL CHOFER LE TIENE AL ESTADO. ¡Y ESO ES UN PECADO GRANDÍSIMO ANTE LOS OJOS DE DIOS Y UNA COBARDÍA SIN NOMBRE!

El dueño del auto se cree muy fuerte y poderoso pisando el acelerador frente a una abuela con bastón o un niño indefenso, pero es un cobarde. Si de verdad fueran tan fuertes y valientes, usarían esa fuerza para unirse en masa con los demás ciudadanos e ir a pararse con valentía frente a las municipalidades y el MOPT a exigir que acaben con la corrupción y construyan aceras. Pero ahí no, frente a los poderosos se achican; prefieren desquitar su veneno tirándole el carro encima a los más débiles en las calles oscuras de nuestros pueblos. ¿Qué culpa tiene el peatón de las horas que el chofer perdió en la presa? ¡Vayan a reclamarle a los ministros y a los alcaldes corruptos, no a la gente de a pie!
Conclusión
Las calles de Costa Rica deben volver a ser de las personas y no de las máquinas. Hago un llamado vehemente a la empatía colectiva, a los inspectores de tránsito y a los alcaldes: dejen de ignorar al peatón. A los conductores les digo: la próxima vez que vean un bastón o a un ser humano en una esquina o en una calle recta, frenen. La persona en sí misma es el semáforo y la prioridad absoluta. No destruyan una vida por la soberbia de querer descargar su frustración. Detrás de cada peatón hay un ser humano creado a imagen y devoción de Dios que merece regresar sano y salvo a su hogar.

NOTA DE LA AUTORA

Soy Cira Arroyo Fuentes, escritora, compositora, analista, motivadora y observadora minuciosa de la vida. Me dedico a hacer un análisis profundo de mis vivencias y de las ajenas, transformando las realidades cotidianas, las injusticias sociales y los retos de la cotidianidad en mensajes de reflexión, arte y conciencia ciudadana.
APOYO VOLUNTARIO A MI LABOR 
Si este artículo ha tocado su corazón, le ha parecido útil o desea apoyar mi labor independiente, puede realizar sus contribuciones voluntarias a través de los siguientes canales:
Sígueme en: Lea más análisis, reflexiones y composiciones artísticas directamente en las páginas oficiales de mi blog y redes sociales en YouTube y Facebook.

Todos los derechos reservados © 2026 por Cira Arroyo Fuentes. Prohibida su reproducción total o parcial sin mencionar explícitamente a la autora.
HASHTAGS SUGERIDOS
#DerechosDelPeatón #Ley7600 #SeguridadVialCR #CiraArroyoFuentes #JusticiaParaElPeatón #CostaRica #MOPT #EmpatíaAlVolante #AdultoMayor #NoMásCorrupción

No hay comentarios: