miércoles, 30 de septiembre de 2026

Los escritores modernos (o de hoy) también comemos

Sálvese quien pueda de esta regañada 😀.

Les hablo con el corazón; pero al estilo sincero y sin pelos en la lengua de Cira Arroyo Fuentes porque la sinceridad es una virtud que amo atesorar, en este mundo tan hipócrita que valora y apoya más a las personas viciosas y engañadoras que a las personas sobriamente sinceras, por eso el mundo va cada vez de mal en peor con el crecimiento de personas con baja autoestima, viciosas y sin rumbo porque mucha gente ayuda a enriquecerse a cuervos enfermizamente ambiciosos que sólo están dañando a los demás con una falsa y descarada sonrisa en sus rostros, a quienes sólo les importa el dinero aunque tengan que destruir a las personas para conseguirlo.

Personas que después de enriquecerse nos sacan los ojos y nos hacen leña a todos.

Qué ironía que a muchas personas buenas con tremendas ideas nadie les da importancia ni las apoya.

Escribir es soñar despierta o escribir lo que sueño dormida

Este artículo es una exhortación para que las personas valoren más a los escritores porque nuestra misión es aconsejarles o guiarles en muchos aspectos de la vida con las inspiraciones y consejos que nos da Dios para todos.
Autora: Cira Arroyo Fuentes | © 2026, Costa Rica
© Todos los derechos reservados.
Iniciado el miércoles 30 de septiembre de 2026 a las 1:11 PM.

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Mensaje resumido:
Mientras me bañaba, me vino un torrente de pensamientos a mi corazón como un reclamo profundo ante la actitud mezquina de quienes consumen contenido gratuito en redes sociales sin aportar un solo centavo para sostener al creador. 
Los escritores independientes que entregamos mensajes frescos y sobrios también comemos; plasmamos lo que pensamos despiertos o soñamos dormidos con la inspiración limpia que viene de Dios, a diferencia de quienes crean bajo los efectos de sustancias nocivas.
Llevo años escribiendo y noto en las estadísticas que me leen, pero casi nadie interactúa o se suscribe. 
Todo el conocimiento y la misma Palabra de Dios nos recuerdan en 1 Timoteo 5:18 y 1 Corintios 9:11 que el obrero es digno de su salario y que si sembramos lo espiritual, no es mucho pedir cosechar lo material. 
Mi trabajo vale: es mi sanidad y mi conexión con el Creador.
Conclusión: La cobardía de vivir del pasado
La gente prefiere consumir lo que a otros les costó en el pasado o esperar a que un artista esté bajo tierra para valorar su arte, como pasó con Picasso o con músicos fallecidos. 
Es hora de valorar la inspiración viva y apoyar al creador que abre camino hoy, porque los escritores modernos también comemos.
Mensaje largo y original  
Estaba ahora bañándome y se me vinieron un montón de pensamientos a mi cabeza. 
Es como un reclamo, como algo que me nace profundamente del corazón por la actitud mezquina que tienen muchas personas hoy día. 
Cuando la gente anda en la calle y ve a personas que están poniendo la mano  bien extendida para pedir, sin hacer ni esforzarse absolutamente nada, le ponen automáticamente dinero y estas personas se han acostumbrando a recibir dinero fácil. 
En cambio a nosotros, los escritores, soñadores, o como quieran llamarnos... la gente nos lee, se nutren con toda la comida espiritual y letras que les damos, ¡y no nos quieren dar ni un centavo! 
Muchos me preguntan que si voy a hacer un libro, pero acaso un escritor vale sólo si hace un libro o varios.
Pues yo escribo tanto que no me cabría en libros por eso sólo fluyo escribiendo y compartiendo lo que hago constantemente como una fuente de agua viva inagotable.
Siempre me preguntan eso como para minimizar o menospreciar lo que hago y no apoyarme económicamente en nada porque sólo les gusta leer de gratis.
Les encanta nutrirse con el conocimiento y las experiencias mías y de los demás pero no colaborar en nada.
Quieren un libro o más terminado pero no dan nada de sí.
Quien quiere ayudar a un escritor lo ayuda y punto con un simple Sinpe o un PayPal y no tiene que estar comprando libros. 
Los escritores libres o independientes que sólo compartimos mensajes diarios a tiempo y fresquitos también comemos.
Para mí, el escribir es inspiración fresca y no añeja que no se da a conocer a todos sino que sólo es accesible para quienes pueden pagar los altos precios que las editoriales cobran.
Escribir para mí es una labor muy personal e inédita: Es escribir lo que pienso o sueño cuando estoy despierta o escribir lo que soñé cuando estaba dormida. Pero la gente solo quiere estar leyendo de gratis lo que a diario les voy compartiendo y eso no es justo.
En mi caso, me gusta compartir diariamente con escritos y mensajes en mi página en Facebook, en mi blog en Google o en mi canal en YouTube. Toda inspiración que me va llegando la voy dando, "pero la gente no quiere aflojar ni para un huevo", solamente quiere estar leyendo y leyendo a la libre porque cree que todo viene de gratis.
No, las cosas cuestan. Escribir cuesta, pensar cuesta, hasta soñar cuesta. Porque para lograr un sueño profundo y soñar ricamente para después escribir algo que valga la pena, también cuesta. ¿Hasta para dormir bien y soñar hay que comer, cierto? Una persona que duerme con hambre no va a poder escribir ni va a poder soñar nada, sino solo estupideces. Muchos están despiertos y dormidos drogados por el alcohol y las drogas, y solo loqueras sin sentido hacen. Cuando yo creo una inspiración nueva, lo hago totalmente sobria. 
Quiero dar mi inspiración con Dios, no mi inspiración con drogas y con alcohol como hacen muchos.
Y ahora hay un montón de gente haciendo cosas falsas y pegando mentiras a la gente, y esos son los que tienen un montón de seguidores. 
Hay un montón de gente compartiendo material dañino y arrollando plata con perfiles falsos y a esos la gente se suscribe, les da mucho dinero y sí los apoya aunque solo andan publicando sucesos feos, rojos, y falsos para llamar la atención? ¡Qué mundo tan injusto en el que estamos viviendo!
Yo tengo años de estar escribiendo la verdad sobriamente; compartiendo historias; pero observo que sólo ven, leen se llenan y no son capaces ni siquiera de suscribirse ni de opinar nada. 
Son muy pocos los que se han suscrito en mi página de Facebook y en mi Canal en YouTube. 
Pongo los videos para el canal , y en años... ha costado que se suscriban, apenas voy con un poco más de 800. Pero sí curiosean todo, ¿verdad?.
Otra cosa: Escudriñan todo y quieren o reclaman que haga mejores videos, ¡pero no dan sal ni para un huevo!
He observado mucho que mis videos atraen mucho por el cabello y cosas superficiales así, ¡pero no es con mi cabello que yo quiero atraer a las personas! Yo quiero atraerlas con mis escritos. Pero ¿qué pasa? Que a la gente no le gusta leer, no le gusta consumirse en el mar de la lectura. Y si no lo hacen, no pueden recibir todo lo que yo he recibido de Dios. Por eso es que la gente del mundo de hoy está así, tan materialista y todo eso, porque se deja llevar  por lo fácil y no quieren sumergirse en la lectura. Y el tesoro más grande solo se encuentra cuando uno se sumerge en la escritura y en la lectura con Dios. Porque solo Él, solo el Espíritu de Dios nos ayuda a discernir si lo que estamos escribiendo o lo que estamos leyendo proviene o no de Dios.
Cuando yo empecé a hacer las páginas en Facebook y en mis datos personales me preguntaban quién era yo y a qué me dedicaba, yo solo pensaba: "Bueno, yo lo que hago y amo es escribir". Eso es lo que me encanta hacer desde que abro los ojos en la mañana. Entonces, si yo amo escribir, ¿qué o quién soy yo? Me renombro y digo: soy escritora, porque ¿qué otra cosa iba a poner ahí? Si yo escribo, es lógico que soy escritora, soñadora, como quieran llamarme, pero eso es lo que yo amo hacer. 
Amo aconsejar a las personas, pero también me frustra el hecho de que las personas no me retribuyan en nada, ni siquiera gratuitamente, porque una suscripción es gratuita.
Piensen en esto: ¿Cuánto ha producido el escrito de la Biblia gracias a los escritores inspirados por Dios que la hicieron? Absolutamente todo lo que se comparte en este mundo es con conocimiento, sean experiencias propias o ajenas que un escritor ve. 
Lo que aprendemos en la vida, todo lo compartimos y todo lo escribimos nosotros. 
El escritor ni habla; el escritor lo que quiere es estar escribiendo y no quiere que se le pierda nada de lo que piensa en el escrito, porque todo pensamiento es valioso. 
Si todas las personas le creyeran a Dios y se arriesgaran a escribir sus anécdotas y sus supervivencias, todos seríamos escritores. El escritor escribe porque tiene algo que decir y  dar.
Todo el arte que hagamos —sea escribir, pintar o lo que sea— o cualquier carrera que estudiemos, ¡todo se paga! La misma Palabra de Dios sostiene este reclamo en la Primera Carta a Timoteo 5:18, donde dice:
«No pondrás bozal al buey que trilla» y «El obrero es digno de su salario».
Y en Primera de Corintios 9:11 también nos recuerda:
«Si nosotros sembramos en ustedes lo espiritual, ¿será mucho pedir que cosechemos de ustedes lo material?»
Escribo porque sé soy importante para Dios,  y que tengo mucho que dar con su ayuda.
Para mí el escribir es mostrar quién soy. No paso por aquí por este mundo sin dejar huellas en esta vida; escribo porque quiero dejar huellas. Yo escribo porque sé que mis ideas y mis descubrimientos son importantes. Por eso escribo: porque mi mente está limpia y clara, y me siento capaz de ayudar y aconsejar a los demás por medio de mis vivencias y de las vivencias que he visto en otras personas. 
Mi tiempo y mi trabajo valen. Si entras aquí a alimentarte de mi alma, apóyame.
Para mí no hay sanidad más grande para el alma que escribir, porque cuando creo estoy en contacto con Dios; todo mi ser está directamente conectado con Dios cuando yo escribo. Escribir es vaciarme para caminar ligera por la vida, es dejar todas mis cargas a Dios y terminar el escrito liviana.
Escribir es para mí una arma muy poderosa contra el diablo. 
Él hace leña con las personas que tienen su mente vacía, ociosa y perezosa, poniéndoles cosas para que hagan el mal. 
Hay mucha gente que está cómodamente vacía, que no t7iene nada en la cabeza y lo único que hacen es tomar guaro y usar drogas; y ya por eso, el diablo hace lo que quiera con ellas. ¡Pero conmigo no puede! Conmigo se friega el diablo, porque como yo estoy en comunicación con Dios escribiendo, él no puede venir a ponerme cochinadas mundanas en la cabeza.
Solo sé que si volviera a nacer volvería a escribir hasta volver a morir de nuevo.
CON GUSTO ESCRIBIRÍA CON DIOS ETERNAMENTE...
Conclusión: La cobardía de vivir del pasado
Y yo me pregunto, hablando claramente y sin pelos en la lengua: ¿Qué es el miedo que la gente tiene de lanzarse con lo nuevo? Les resulta muy fácil tirarse al agua con lo que otros ya hicieron en el pasado, porque se buscan esa vida fácil de vivir de lo viejo, de lo que ya le costó a otra persona. Cada persona debería buscar hacer lo suyo, ¡porque ellos también pueden crear y escribir!
Pero no, la gente tiene la tendencia de ir a buscar solo libros o música vieja; solo valoran lo añejo. Miren cómo les cuesta a los cantantes más modernos competir con los viejos. ¡Los viejos no quieren dejar el pastel, lo quieren todo para ellos! Las grandes empresas y los familiares mantienen vivas las imágenes de personas que ya murieron hace años —como Selena, Michael Jackson y otros más—, promocionándolos como si estuvieran vivos solo para seguir ganando dinero y viviendo de sus fortunas. Y entonces la gente se concentra tanto en esos artistas del pasado que no se enfocan en mirar lo nuevo. Prefieren vivir de generación en generación de la fama de alguien que ya murió. Es como el dicho: «Cría fama y échate a dormir». Pero aquí el que escribió o cantó y murió ya no duerme, ¡los que se echan a dormir son los vivos a costillas de su memoria!
¿Por qué la gente no valora las cosas nuevas y solo se conforma con lo viejo? Es una injusticia y una ingratitud tremenda. Parece que los escritores, los pintores y los creadores modernos tenemos que morirnos y estar bien enterrados para que la gente nos comience a valorar. No nos valoran cuando estamos vivos, cuando de verdad podemos disfrutar del fruto de nuestro trabajo. Como la historia de Picasso, que vivió siempre en la pobreza y tuvo que morirse para que sus pinturas fueran famosas. Vienen muy frescamente a vivir de la fama y del camino que otra persona abrió con su propio sudor, 

Autora: Cira Arroyo Fuentes
© Todos los derechos reservados.



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