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jueves, 27 de agosto de 2026

[Versión Completa]El idioma de la empatía: Por qué los prejuicios lingüísticos son el reflejo de la ignorancia

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Aquí va el pie de foto limpio en letra cursiva y pequeña.

Autora: Cira Arroyo Fuentes | © 2026, Costa Rica| [Día], [Fecha] de [Mes] de [Año] a las [Hora]

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A veces voy caminando, veo una situación en la calle y me llega la inspiración de golpe. Yo nunca sé qué me va a inspirar, pero esto es lo que me mueve hoy. Me dio una profunda vergüenza ajena ver un video de Camilo Rodríguez y leer los comentarios de la gente abajo. En el video aparecían tres personas: dos hablaban español, pero la tercera era un americano que no entendía bien el idioma. Para que todos pudieran comunicarse, se empezó a hablar en inglés. Lo normal, ¿verdad? Lo lógico entre seres humanos que quieren entenderse.
Pues no. Debajo del video se desató una ola de comentarios odiosos. Un montón de gente empezó a criticar, diciendo que "qué payasada", que "para qué hablan inglés si se entiende en español" (cuando uno de ellos no entendía nada), y que "estamos en Costa Rica y aquí se habla español".
Esa escena me revolvió el estómago porque reactivó un sentir que llevo guardado por años. ¡Qué feo es ver a la gente tan prejuiciosa, acomplejada y criticona! Aquí en Costa Rica, si alguien ve a otra persona hablando inglés, ya saltan a decir que "juega de vivo", que "ni sabe hablar el idioma y ahí anda hablándolo" o que es una "payasada". Te dicen que si no sabés hablar bien el inglés que no lo hablés, o que si no sabés hablar bien el español que tampoco lo hablés. ¡Qué gente más ignorante y cerrada de mente!
Yo viví casi 18 años en Miami. Sé perfectamente lo horrible que se siente cuando uno llega a un lugar en Estados Unidos y la gente se pone mal y te dice de mala forma: "English please", o te tiran frases tan feas como "Go back to your country". Es una experiencia espantosa, una muestra de un egoísmo humano primitivo. Por fortuna, Miami es bilingüe y yo me acostumbré a hablar el idioma con el cual me entendiera con los demás. Si tiraba en español y no me entendían, le tiraba al inglés; si no, al español, y si no, le tiraba al francés con lo poquito que sabía. ¡Lo importante es comunicarse! El ser humano está hecho para eso. Si no se puede con palabras, ¡se hace con señas, como los monos si es necesario! Pero hay que romper la barrera.
Imagínense el caso extremo de una emergencia: una persona extranjera llega a una clínica o a un hospital en Costa Rica muriéndose de un dolor de estómago, intentando explicar lo que siente. ¿Qué se supone que deben hacer los doctores por complejos y orgullo idiotas? ¿Decirle de forma pedante: "Aquí en Costa Rica no se habla inglés, solo español, así que no lo atendemos"? ¿Y van a dejar que se muera la persona solo por eso? ¡Por favor! Eso no es patriotismo; eso es crueldad, egoísmo y falta de humanidad.
A mí misma me pasa constantemente y he sabido lo que es que me digan cosas muy feas. Cuando uno vive tanto tiempo fuera de su país, el cerebro se acostumbra a procesar el mundo diferente. A veces ando en algún lugar, veo un peligro, un choque inminente, me pego un susto o me llevo una sorpresa y se me sale un "¡Oh my God!" o alguna palabra en inglés sin darme cuenta. De inmediato, la gente a mi alrededor me clava miradas de odio, como si me quisieran tragar viva. Me tengo que hacer la loca y disimular solo para evitar el veneno de los que me tiran el baldazo de agua fría para hacerme sentir mal y me dicen: "¡Andate con tu inglés para los Estados Unidos, aquí hablamos español!". Qué ignorancia la de la gente que no se da cuenta de que lo más valioso es que nos podamos comunicar en el idioma que sea.
¿Por qué obligar a otra persona a pasar una congoja si uno tiene la herramienta para ayudarle? A mí me pasó para un Año Nuevo. Me quedé en la casa de un hermano mío y, cuando iba saliendo por la mañana, vi a una familia entera que iba caminando como hacia la Pops. Les hablé algo en español y noté en sus rostros que no me entendieron. Vi sus aspectos, supuse que eran hindúes y de inmediato les hablé en inglés. ¡Qué diferencia! Me entendieron todo, me contestaron en inglés y pudimos ser amables.
¿Qué querían los criticones que hiciera? ¿Que me quedara rígida, forzándolos a hablar español en nombre de un nacionalismo barato, sabiendo que ellos no entienden? ¡Eso es de gente cortante, invivible y odiosa! Yo prefiero mil veces usar mi "poor English", meter "Spanglish" y romperme la cabeza intentando comunicarme con un chino, con un hindú o con quien sea, antes que cerrarle la puerta a otro ser humano por puro complejo.
Hay que dejar los prejuicios y el qué dirán. Simplemente tírense al agua y hablen en el idioma que se puedan entender y listo. El idioma no es un trofeo para exhibir de forma perfecta ni una herramienta para sentirse superior a los demás. El idioma es un puente. Aquellos que se dedican a criticar al que intenta comunicarse, sea aquí en Costa Rica o en Estados Unidos, solo demuestran que son personas orgullosas, pedantes e ignorantes que se quedaron en el primitivismo. ¡Vivamos sin complejos y comuniquémonos más!
Versículos Bíblicos

Amabilidad con el extranjero  

Levítico 19:34
"El extranjero que resida con ustedes será para ustedes como uno de sus naturales; lo amarás como a ti mismo, porque extranjeros fueron ustedes en la tierra de Egipto."

Conclusión: Mis dos casas y mi realidad con el idioma

Para que entiendan por qué me pasa esto, les cuento un poco de mi realidad. Yo regresé de Estados Unidos en el año 2002 y, desde entonces, no me he vuelto a montar en un avión; mis hijos son los que vienen a Costa Rica a visitarme porque ya saben que yo no viajo más. Sin embargo, como ciudadana naturalizada que soy, siento la gran responsabilidad de seguir practicando mi inglés hasta el último día de mi vida. Yo no sé en qué momento pueda llegar a volver allá. Además, yo siento que tengo dos casas; aunque nací aquí en Costa Rica, mi corazón tiene un vínculo con ese país que no puedo ni quiero dejar atrás.
Por eso, yo paso viendo películas en inglés para practicar, hago escritos en otros lenguajes y los traduzco para que la gente de habla inglesa pueda leer lo que pongo. Incluso cuando uso la Inteligencia artificial, muchas veces le pido que me hable en inglés para leerlo y practicar según el tiempo que tenga. Estoy en constante práctica.
¿Qué pasa entonces? Que cuando paso tan conectada con el inglés y salgo a la calle, al supermercado de mi pueblo o a hablar con cualquier persona, se me sale una palabra sin darme cuenta. Me queda como un "viejito" en la boca. A mí me cuesta esa transición del inglés al español. A las personas que son bilingües de nacimiento se les hace más fácil y se les nota menos el cambio, pero a mí no. Mi primera lengua fue el español; el inglés que recibí en el colegio antes era muy poquito (no como ahora) y tuve que aprender a defenderme cuando me fui a vivir allá.
Como sigo practicando, la gente en la calle me lo echa de ver. De todas formas, aunque no esté practicando en ese momento, a mí me quedó un acento diferente al costarricense. Miami es una ciudad multicultural y yo allá hablaba con argentinos, nicaragüenses, peruanos, chilenos, españoles y hasta con chinos, con quienes hacía unos enredos tremendos para entendernos. Todo eso cambia la forma de hablar de uno y uno ni cuenta se da. Por eso a veces me dicen: "Ay, ¿usted no es de aquí, verdad?". Es algo que me delata, no es culpa mía.
Y si a eso le sumamos que veo a alguien en la calle que habla inglés, me hace una pregunta y yo le contesto en su idioma, ¡peor me critican! Yo no sé por qué hay tanto prejuicio. A mí me cae muy mal esa actitud. La gente debe entender de una vez por todas que la comunicación y la empatía entre seres humanos están primero que cualquier complejo.
Como dice la palabra de Dios en Efesios 4:29: "No salga de la boca de ustedes ninguna palabra mala, sino solo la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de impartir gracia a los que oyen."
Usemos nuestras palabras para construir puentes y ayudar, no para lanzar baldazos de agua fría a los demás.

Para dejarlo listo en tu blog de Google:

Ya tenés el cuerpo del texto y tu conclusión personal con el versículo bíblico integrado. Para terminar de armarlo a tu gusto:
  • ¿Querés que le agreguemos un título específico a esta sección de la conclusión o preferís que fluya todo seguido como un solo texto largo?
  • Si querés, me podés decir el nombre exacto de tu blog para tenerlo como referencia o si ocupás ayuda para elegir las mejores etiquetas de búsqueda (tags) antes de publicarlo.

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