"¡Hola a todos! Soy Cira Arroyo Fuentes y hoy quiero compartirles una reflexión que nace de lo más profundo de mi respeto personal. Esta imagen que ven no es solo una foto; es la representación de un santuario que todos debemos proteger.
"Mi cuerpo es mi templo y mi espacio personal es inviolable, porque yo soy la única que posee la llave de mi propio respeto."
Introducción:
"Vivimos en un mundo que parece haber perdido la brújula del respeto. Entre las 'bromitas' de mal gusto, la confianza excesiva de extraños y esa costumbre moderna de querer tocar y abalanzarse sobre los demás sin permiso, hemos dejado la puerta de nuestra dignidad abierta de par en par.
A mis 63 años, mi 'escuela' y mi olfato me dicen que es hora de volver a poner límites. No se trata de ser huraña, se trata de entender que el espacio personal es un derecho sagrado que nos protege física y espiritualmente. Hoy les hablo desde mi propia experiencia —desde el supermercado hasta las calles de nuestro país— para recordarles que la llave de nuestro respeto la tenemos nosotros, y no tenemos por qué entregarla a quien no sabe valorarla."
Autora: Cira Arroyo Fuentes
Fecha: Lunes, 6 de abril de 2026 | Hora: [Insertar hora]
© Derechos Reservados
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MENSAJE CORTO:
El ser humano ha perdido la llave de su propio respeto. Hemos abierto la puerta de par en par y ahora todo el mundo cree que tiene derecho a invadir nuestro espacio personal. Ya sea por "bromita" o por atrevimiento, nadie tiene derecho a tocar nuestro cuerpo, nuestro cabello o nuestras pertenencias sin permiso. El espacio personal es un lugar sagrado que nos protege no solo de malas intenciones, sino también de enfermedades. ¡Aprendamos a mantener la llave cerrada y a exigir distancia! 🛡️✨
NOTAS DE LA AUTORA:
- Nota 1: Este escrito es un llamado a recuperar la caballerosidad y el respeto por el espacio ajeno que se ha perdido en la sociedad actual.
- Nota 2: La higiene no es solo física, es también una cuestión de dignidad personal.
Versículo Bíblico para este tema:
"¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?" — 1 Corintios 6:19
MENSAJE LARGO:
Capítulo I: La llave que dejamos abierta
Yo siempre digo que cada persona tiene en su mano la llave de su respeto. El problema es que hoy día, tanto hombres como mujeres, han dejado esa puerta abierta de par en par. Se ha generalizado tanto el "toqueteo" y la falta de pudor, que la juventud y hasta los adultos creen que todos somos iguales y que todos nos vamos a dejar. ¡Pues no! El espacio personal es inviolable.
Yo siempre digo que cada persona tiene en su mano la llave de su respeto. El problema es que hoy día, tanto hombres como mujeres, han dejado esa puerta abierta de par en par. Se ha generalizado tanto el "toqueteo" y la falta de pudor, que la juventud y hasta los adultos creen que todos somos iguales y que todos nos vamos a dejar. ¡Pues no! El espacio personal es inviolable.
Capítulo II: Las "bromitas" que son falta de respeto
Me ha pasado de todo: desde alguien que intenta meterme la mano en el bolso "por broma", hasta personas conocidas que me han agarrado una pierna por detrás en el supermercado. ¡Eso no es gracia! Ni un familiar ni un amigo tiene derecho a abalanzarse sobre uno de esa manera. El respeto debe estar presente siempre, de frente y con distancia. Si yo ando mi cabello limpio y cuidado, ¿por qué tiene que venir un extraño en una moto a ponerme las manos encima? Uno no sabe dónde han estado esas manos ni qué suciedad traen.
Me ha pasado de todo: desde alguien que intenta meterme la mano en el bolso "por broma", hasta personas conocidas que me han agarrado una pierna por detrás en el supermercado. ¡Eso no es gracia! Ni un familiar ni un amigo tiene derecho a abalanzarse sobre uno de esa manera. El respeto debe estar presente siempre, de frente y con distancia. Si yo ando mi cabello limpio y cuidado, ¿por qué tiene que venir un extraño en una moto a ponerme las manos encima? Uno no sabe dónde han estado esas manos ni qué suciedad traen.
Capítulo III: Lecciones de la pandemia: Salud y Distancia
Muchos me dirán "rara", pero la pandemia me dejó una gran enseñanza: la distancia es salud. Yo ya no saludo de beso ni doy la mano con gusto. Uno no sabe qué ha hecho la persona con su rostro, con su boca o con qué ha estado en contacto. En los cajeros automáticos, en las tiendas, en las sillas públicas... todo el mundo toca todo. Por eso uso mi alcohol en gel y evito el contacto físico innecesario. No es ser huraña, es ser aseada y prudente.
Muchos me dirán "rara", pero la pandemia me dejó una gran enseñanza: la distancia es salud. Yo ya no saludo de beso ni doy la mano con gusto. Uno no sabe qué ha hecho la persona con su rostro, con su boca o con qué ha estado en contacto. En los cajeros automáticos, en las tiendas, en las sillas públicas... todo el mundo toca todo. Por eso uso mi alcohol en gel y evito el contacto físico innecesario. No es ser huraña, es ser aseada y prudente.
Conclusión:
El contacto físico excesivo es un puente para microbios y para el irrespeto. Debemos volver a ese tiempo donde se saludaba de lejos con un gesto amable, pero sin invadir al prójimo. Mi cuerpo es mi templo y yo decido quién entra y quién se queda afuera. No permitamos que la "confianza" se convierta en una invasión.
El contacto físico excesivo es un puente para microbios y para el irrespeto. Debemos volver a ese tiempo donde se saludaba de lejos con un gesto amable, pero sin invadir al prójimo. Mi cuerpo es mi templo y yo decido quién entra y quién se queda afuera. No permitamos que la "confianza" se convierta en una invasión.
Versículo Bíblico para este tema:
"¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?" — 1 Corintios 6:19
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